
El polémico trasfondo de un “pedido político” que detonó la relación entre Córdoba y el núcleo duro de Claudio Tapia.
El escenario político del fútbol del interior atraviesa un fuerte sismo tras la renuncia indeclinable de Emeterio Farías a su cargo como vocal titular en el Consejo Federal de la AFA. La salida del referente cordobés no solo marca el fin de una alianza de años con el oficialismo de la calle Viamonte, sino que expone una grieta profunda entre las decisiones de la cúpula nacional y la soberanía de las ligas regionales.
El conflicto se originó a partir de la licencia otorgada por el organismo que preside Pablo Toviggino —mano derecha de Claudio Tapia— a Argentino Peñarol para participar en el Torneo Regional Federal Amateur. Desde la Liga Cordobesa de Fútbol (LCF) sostienen que dicha invitación ignora los criterios de clasificación deportiva establecidos localmente, donde el club de Argüello no había logrado obtener una de las plazas disponibles en el campo de juego.
Argumentos y quiebre institucional
Farías fundamentó su dimisión en la necesidad de salvaguardar la institucionalidad de la entidad que representa. “No puedo permitir que a la Liga se la lleven por delante”, manifestó el dirigente en declaraciones radiales, subrayando que nunca fue consultado sobre la medida pese a integrar el cuerpo colegiado del Consejo Federal.
En su descargo, el ahora exvocal fue enfático al diferenciar la gestión actual de procesos históricos de la AFA:
“Yo vengo de la era de Julio Grondona; siempre se respetó a la Liga. Si no se gana la plaza en la cancha, no corresponde participar por vía administrativa”.
El “pedido político” en el centro de la escena
Uno de los puntos más ríspidos de la polémica reside en las explicaciones que habría recibido Farías por parte de la conducción nacional. Según el dirigente cordobés, la invitación a Peñarol habría respondido a un “pedido político” canalizado a través de otras estructuras del fútbol provincial, lo que aceleró su decisión de alejarse de la estructura oficialista por considerar que se priorizaron intereses externos sobre el reglamento vigente.
Impacto en el mapa del fútbol argentino
La salida de Farías representa un desafío para el armado territorial de Claudio Tapia en una plaza estratégica como Córdoba. Si bien en los últimos años la conducción de AFA había estrechado lazos con diversos clubes de la provincia mediante eventos y promesas de federalización, este cruce jerárquico pone en duda el alcance real de la autonomía de las ligas del interior frente al poder centralizado en Buenos Aires.
Por el momento, desde la Liga Cordobesa ratificaron que mantendrán su postura de no autorizar participaciones que no devengan del mérito deportivo, dejando el conflicto en una zona de alta tensión administrativa y política que promete redefinir el vínculo de la provincia con la estructura máxima del fútbol nacional.
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