
Una mañana ventosa fue escenario de un trágico accidente en una popular estación de esquí en Engelberg, en el centro de Suiza. Aquello derivó en la cancelación de una carrera y la evacuación de entre 100 y 200 personas. Y como saldo fatal, la pérdida de una vida.
La mujer que murió este último 18 de marzo tenía 61 años y se encontraba arriba de un teleférico. Desafortunadamente, el aparato se desprendió del sistema y la cabina dio numerosas vueltas en la pendiente nevada de los Alpes suizos.
Esta esquiadora era la única ocupante de la cabina, según afirmó la policía del cantón de Nidwald. Si bien le practicaron maniobras de reanimación durante aproximadamente media hora, testigos sospechan que perdió la vida en la caída. Sin embargo, aun no se conoció la causa del deceso.
El relato de quienes quedaron varados
La seguridad en las telecabinas no era un tema de preocupación entre sus recurrentes usuarios. Así y todo, algunos de ellos quedaron atascados en el aire ante el repentino accidente.
Es que al haberse producido el desprendimiento fatal, el resto de las góndolas se detuvieron. Dennis, una de las personas que quedó al menos tres horas a la espera del rescate, se expresó sobre la sensación vivida. “Tenía plena confianza en Suiza“, dijo al medio local 20Minuten.

No fue el único. Un grupo de adolescentes -pertenecientes a una asociación de esquí del cantón de los Grisones– se encontraban en el complejo para participar de una carrera. Una vez arriba del teleférico empezaron a notar que las cosas no iban bien.
“Al principio pensamos que el teleférico se detenía por el viento. Luego alguien dijo que una góndola se había accidentado“, relató uno de los afectados.
De esta manera, Jan y Timo, de 17 años, y Tobias y Fadri, de 16, tuvieron que esperar tres horas en el pequeño compartimento. “Anunciaron varias veces que estábamos a salvo. Éramos cuatro, así que estábamos tranquilos”.
Los adolescentes -que se encontraban en el lugar para la carrera cancelada- dejaron un mensaje que representó una gran madurez en sus pensamientos: “los aviones también se estrellan y yo sigo volando. Hoy simplemente tuvimos muchísima mala suerte”.
“Tuvieron que darse muchos problemas para que esto sucediera”, indicaron al mencionado sitio suizo para posteriormente afirmar que, normalmente, estas góndolas “son muy seguras”.
Los comentarios del director de la estación de esquí
Esta posición coincidió con la de Norbert Patt, el director de la compañía que maneja el teleférico Titlis Bergbahnen. Él ponderó la inversión realizada en los equipos y sus respectivas revisiones técnicas.
“Se trata de un suceso excepcional. Los teleféricos no deben descarrilar”, sentenció al medio Blick. A la vez, aseguró que la última revisión se hizo en septiembre del año pasado y que el teleférico era “de última generación”.
Respecto a la causa del dramático hecho, no afirmó ni negó que se tratase de una cuestión técnica. “Es inconcebible que las fuerzas pudieran ser tan grandes como para provocar que una telecabina se desprendiera del cable. Y sin embargo ocurrió”, dijo estupefacto.
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