
Un objeto del tamaño de un ladrillo nos “salvó” de una “tragedia” futbolera, de tener que rendirnos ante un Messi con camiseta de la Selección española. Un videocasete, esa pieza tecnológica que ocupaba un lugar estratégico debajo de los televisores domésticos -y que por obra y gracia del progreso terminó en máquinas compactadoras de basura-, fue el tótem analógico que abrió una dimensión surrealista.
Lo cuenta un documental de ESPN Films (disponible en Disney+) que dura 23 minutos, los suficientes para quedar fascinado por el espíritu de esa caja extinguida capaz de contener el futuro. “La cinta olvidada” se llama la producción que pone en foco ese momento difuso en que Leo deslumbraba en Barcelona, pero los ojos argentinos aún no estaban enterados como para convocarlo.
Corría 2004, Internet todavía no había convertido al mundo en esa hemorragia de datos en tiempo real y había cuestiones que aún se descubrían a paso lento. Un chico extraordinario firuleteaba a 10 mil kilómetros, pero aquí era un desconocido. La información viajaba de otra manera. No era suficiente con que Messi existiera. Alguien tenía que recopilar esas jugadas y enviarlas por avión a la Argentina. ¿Y si la cinta se perdía? ¿O si no llegaba a tiempo a manos indicadas?
“Horacio: ¿Podrás acercarles material para que lo conozcan?”. Eso cuenta a cámara el primer representante de La Pulga”, Horacio Gaggioli, en referencia a lo que le pidió Jorge Messi entonces cuando los españoles coqueteaban con “raptarlo” para su combinado nacional. La cinta demoró dos meses en llegar, pasó por un avión y un auto, y llegó al fin a Claudio Vivas, asistente de Marcelo Bielsa.
“Ponga el casete en velocidad normal, así no se puede ver”, retó Bielsa a Vivas cuando vio el compilado de furiosas jugadas. La respuesta de Vivas no tiene desperdicio: “¡Marcelo, está en velocidad normal!”.
El peregrinaje de la cinta siguió por Hugo Tocalli, quien luego sería el DT de Leo en la Selección juvenil. El hombre no hizo más que rebobinar una y otra vez para certificar lo que sus pupilas veían. “Era una ardilla”.
Enseguida llegaría el artesanal “operativo convocatoria” de ese muchacho cósmico, del que nadie tenía el número de teléfono. El Gerente de Selecciones de AFA, Omar Souto, apeló a la vieja guía de Rosario, buscó la M, encontró varios Messi e intentó la búsqueda de la aguja en el pajar. En el enésimo intento de Souto, atendió la abuela de Leo y le dio el número del tío, y el tío facilitó el de Jorge Messi. “Estamos buscando a Leonardo”. “¿Leonardo? Mi hijo se llama Lionel”, aclaró Don Jorge.
Para la primera convocatoria, junio de 2004, desde AFA escribieron horrorosamente el nombre: Leonel Mecci. El final es archiconocido. Un periodista de ESPN pregunta en este documental a Ginés Meléndez, entrenador de las juveniles españolas, en qué pensó cuando Messi dijo “no” a la Selección española. Meléndez no miente: “En secuestrarlo”.
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