
Octubre encendió algunas alarmas por la escasa radiación solar, las bajas temperaturas y las heladas, pero las primeras estimaciones de la BCR) mantienen un panorama alentador: con un rinde promedio de 43,6 qq/ha, la producción triguera superaría en casi un 60% la media histórica. El maíz y la siembra de soja también sienten los efectos del frío.
El trigo de la región núcleo atraviesa un octubre atípico. La marcada nubosidad, las bajas temperaturas y las recientes heladas agregaron incertidumbre en una etapa decisiva para la definición del rendimiento. Sin embargo, pese a estas condiciones, la primera estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta una producción de 6,7 millones de toneladas (Mt), un volumen que, aunque quedaría por debajo del récord del año pasado, representa un resultado muy superior al promedio histórico.
Con una superficie sembrada de 1,6 millones de hectáreas, el rinde promedio estimado alcanza los 43,6 quintales por hectárea. La cifra supera en cinco quintales el promedio de los últimos cinco años, ubicado en 38,3 qq/ha. En términos productivos, la cosecha proyectada sería un 35% inferior a la excepcional campaña anterior, que alcanzó los 60 qq/ha, pero casi un 60% mayor que la media de los últimos 16 años.
Menos sol, más frío: ¿qué dice el cociente fototermal?
Uno de los conceptos que ganó protagonismo en las conversaciones técnicas es el cociente fototermal, conocido como Q. Este indicador relaciona la radiación solar disponible con la temperatura media del aire y permite evaluar condiciones asociadas al potencial de rendimiento del trigo durante su período crítico.

La comparación con 2025 resulta inevitable, dado que aquella campaña presentó condiciones prácticamente ideales: lluvias superiores a la media, concentradas durante la noche, y una excelente disponibilidad de radiación solar.
Este año, en cambio, la nubosidad fue particularmente intensa durante los primeros diez días de octubre y las temperaturas se mantuvieron bajas. No obstante, el análisis realizado entre el 15 de septiembre y el 11 de octubre arrojó un cociente fototermal promedio de 1,16 MJ m⁻² día⁻¹ °C⁻¹ para la región núcleo, apenas un 4% inferior al del mismo período de 2025.

Según el reporte de la BCR, las bajas temperaturas compensaron parcialmente la menor radiación al prolongar algunas etapas del desarrollo, especialmente el llenado de granos.
La evolución, sin embargo, fue dispar: durante la segunda quincena de septiembre, el indicador se ubicó un 6,6% por encima del año pasado, mientras que hacia fines de ese mes y comienzos de octubre registró una caída del 16%. Las mayores bajas se observaron en las zonas de Casilda y Cañada de Gómez, mientras que Junín y Venado Tuerto mostraron reducciones menores.
Las heladas obligan a seguir de cerca los lotes
Entre el 17 y el 19 de octubre se registraron heladas agronómicas en distintos puntos de la región. Durante la madrugada y la mañana del lunes 19, seis de las 36 estaciones de la red GEA/BCR midieron temperaturas inferiores a los 3 °C: Idiazábal registró 1,2 °C; Bengolea, 1,3 °C; Junín, 2,1 °C; Laboulaye, 2,3 °C; y Canal y Monte Buey, 2,5 °C.
El episodio duró entre una y tres horas y estuvo acompañado por una humedad relativa superior al 70%, una condición que habría atenuado sus efectos. Por ahora, los técnicos no detectan daños generalizados, aunque advierten que podrían aparecer afectaciones puntuales, especialmente en sectores bajos.
La preocupación radica en que las heladas durante el período crítico pueden comprometer la viabilidad de las espiguillas y la formación de granos. La evaluación definitiva demandará algunos días. Según el análisis de los últimos 20 años, la probabilidad de estos eventos durante octubre ronda el 30% en el sur de la región núcleo, mientras que en el norte es inferior al 10%.
El maíz acusa el impacto y la soja espera mejores condiciones
El frío también afecta al maíz temprano, con crecimiento detenido, hojas amarillentas y decoloración. En Marcos Juárez se observan daños importantes por las últimas heladas, aunque todavía no se identificaron lotes que requieran resiembra. En María Susana, las afectaciones fueron puntuales y no provocaron mortandad de plantas.
Los próximos 15 días serán determinantes para establecer cuánto pueden recuperarse los cultivos y si el retraso termina afectando su potencial de rendimiento.
Mientras tanto, la siembra de soja de primera comenzó en algunos establecimientos, pero las bajas temperaturas llevaron a numerosos productores a postergar las labores. La estrategia es evitar que las semillas permanezcan demasiado tiempo en el suelo, expuestas a condiciones que dificulten su germinación y emergencia.
Así, el panorama agrícola combina una proyección triguera auspiciosa con riesgos que todavía no están despejados. La estimación de 6,7 Mt es una señal positiva, pero las heladas tardías, las enfermedades y los eventuales excesos de humedad durante la cosecha seguirán poniendo a prueba el resultado final de la campaña.



