
La televisión le entregó el poder al streaming y el streaming tuvo que devolvérselo. El repertorio se agotó rápido. Una ovación para Marley y Florencia Peña sólo por ser grandes y por no tener nada que ver con los nativos digitales. O por sus intentos de resaltar la espontaneidad haciendo macanas al borde de la TV Basura. “No se hacen, son así”.
Luzu, canal creado por el conductor y productor Nicolás Occhiato, mandó al aire un programa semanal que, pudiendo estar en manos del Muñeco Mateyko o de Mirko, lo conducen su papá y una señora tatuada que hace extrañar el prodigio de Moni Argento.
El lunes pasado, de 20 a 22, arrancó El show del verano. Plataforma inédita para la dupla que hizo conocida su química hace 23 años, cuando calentaba la pantalla del canal de las pelotas.
Una televisión.com
Los ves y son de esas parejas que van a un restaurante y se sientan uno al lado del otro. Es como si de golpe la televisión volviera a ser joven, y joven en una etapa de desarrollo incluso anterior a Marcelo Tinelli. No lo veníamos entendiendo, nos distraían Nati Jota y los eructos de Homero Pettinato, pero sin volumen esto es un VHS de Mónica y César.
Flor Peña y Marley desde Pinamar: bajaron a la playa como hacía Mateyko hace mil años, pero para una audiencia que quizás ni sepa quién es el (otro) Muñeco.Luzu definitivamente no es la empanada en frasco que te venden en Palermo. Marley y Flor Peña al aire -tanta cruda honestidad impide mirarlos a los ojos- volvieron lamentable lo sexy y snob de un formato de raros, rotos y nerds.
El trabajo de los críticos debería ser tratar de averiguar por qué la gente demanda lo que es malo. De la tele al stream hubo varios pases. No es el primer caso, hay decenas, pero Marley y Flor Peña demostraron que la naftalina del prime time sobrevive al cambio de placard.
91 mil espectadores
“¡Igual que hace 23 años!”, dicen alborotados. María Becerra iba al jardín maternal. Luzu rompió lanzas de bytes con la modernidad y, ajeno a los contenidos, llevó toda la cuestión a un simple debate sobre plataformas. Hay gente que se mata de risa y pide a los gritos “¡no me saquen Luzu jamás!”. En las redes alguno propone el regreso de Nico Repetto y que las marcas se copen y hagan juegos.
“Están mirándolos 75 mil personas en Youtube”, les dijo Nico Ochhiato en un momento por teléfono. Y ellos se ríen, siempre.La gente les manda mensajes: “Los amo”. “Los amo”. “Los amo”. Datos compartidos en redes sociales indican que el primer programa alcanzó un pico de 91 mil espectadores en vivo, número mágico para el ecosistema digital. Además, “el envío se mantuvo estable con alrededor de 80 mil usuarios conectados, posicionándose como el nuevo directo líder de Luzu TV durante su franja”.
Cenizas de un descontrol juvenil de los años ’90 que Floppy Tesouro podría convertir en un tatuaje nostálgico. Entre paréntesis, Flor Peña está llena de esos tatuajes grandotes, groseros. Y todo avanza, porque se supone que el tiempo va para adelante, pero avanza con ellos convencidos de que la inspiración no existe.
Comunidad de colágenos
El show del verano sale desde una Pinamar sin arena, sin sombrillas, sin olas, sin viento. Ella ventilando sus curvas y él con la remera de una película de David Lynch. Ninguno de los dos se nota seguro de las intenciones. En la búsqueda de un humor pausado en los Midachi, harán chistes sobre semen. Dirán que la comunidad que los alberga está llena de “colágenos”, mientras Flor se limpia las manos de falso esperma en un potus afanado al Canal de la Ciudad.
Ante la falta de ideas, la función guaranga es, después de todo, la mejor manera de comunicarse. Occhiato sale al aire entre ladridos de perro. “Están mirándolos 75 mil personas en Youtube”, los felicita el nuevo Adrián Suar del streaming.
Ellos juegan a ser dos vejetes en un pelotero. Flor está carmenbarbierizada. Marley aparece en blanco y negro con un tango de fondo. Dejó de comer bichos para salvarlos y en vivo ahora vemos cómo libera una cucaracha.
El detrás de escena participa activamente con reidores y un locutor que hace de árbitro de la falta de elegancia. Flor sigue buscando el tono mientras bebe recordando noches mejores. No tienen vergüenza. Y esto dicho como el mayor de los cumplidos.
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