El sector que más desperdicia descubre un atajo increíble: transformar el plástico en casas, reenvasar los escombros en fachadas urbanas y cultivar ladrillos hechos con hongos

La industria de la construcción figura entre las que más residuos generan en Estados Unidos y una parte significativa proviene de demoliciones. Montañas de cerámica, vidrio, arcilla y ladrillos rotos se acumulan tras cada obra.

Sin embargo, frente a ese escenario, arquitectos e ingenieros impulsan alternativas que cambian la lógica del descarte y proponen transformar “basura” en viviendas, oficinas y materiales resistentes.

El hormigón, uno de los insumos más utilizados, demanda enormes recursos, según informó el medio CPG. En un contexto de creciente conciencia ambiental, el sector comienza a revisar prácticas históricas. La pregunta ya no es solo cómo construir más, sino cómo hacerlo con menor impacto ambiental y, de eso, Estados Unidos puede aprender mucho mirando iniciativas en otros países.

Lo nuevo: construcciones con bloques modulares, residuos compactados y biomateriales

En Colombia, la empresa Conceptos de Plástico desarrolló un sistema que convierte residuos plásticos y de caucho en bloques modulares similares a piezas de LEGO. Estas piezas encajan con facilidad y permiten levantar viviendas económicas y firmes en poco tiempo. El diseño contempla incluso detalles funcionales, ya que los bloques incluyen cavidades internas que facilitan la instalación del cableado eléctrico. La propuesta aborda un doble problema: reduce la acumulación de plástico desechable y ofrece soluciones habitacionales accesibles.

El estudio Architectuur Maken construyó en 2016 una vivienda con 15 toneladas de residuos de construcción compactados. Foto: architectuurmaken.

En Europa, otro ejemplo destaca en Rotterdam, Países Bajos. Allí, el estudio Architectuur Maken construyó en 2016 una vivienda con 15 toneladas de residuos de construcción compactados. Cerámica, vidrio y ladrillos triturados se moldearon hasta formar nuevos bloques para la fachada. El resultado se integró al entorno urbano sin diferencias visibles frente a edificaciones tradicionales. Según CPG, la iniciativa demostró que los escombros pueden reincorporarse al paisaje sin resignar estética ni funcionalidad.

La innovación también avanza en el campo de los biomateriales. Investigadores y micólogos desarrollaron ladrillos a partir de micelio, la red que forma la base de los hongos. Este material crece en moldes con residuos orgánicos hasta adquirir la forma deseada, como explicó CPG.

En 2014, el arquitecto David Benjamin presentó en el MoMA PS1 de Nueva York un conjunto de torres circulares, de más de 12 metros de altura, construidas con 10.000 ladrillos elaborados con tallos de hojas de maíz triturados y micelio. Además, ya existen aplicaciones comerciales como el aislamiento Hongo, de Ecovative, utilizado en viviendas pequeñas para mejorar el confort térmico.

La “Casa de Papel” en Massachusetts: el ejemplo del siglo XX que prueba la durabilidad de la arquitectura ecológica

No todas las soluciones requieren tecnología reciente, según explicó CPG. Durante la Gran Depresión, el ingeniero mecánico sueco Elis Stenman construyó en Rockport, Massachusetts, la llamada Casa de Papel.

Stenman elaboró su propia mezcla de harina, agua y cáscara de manzana y la añadió a paneles de yeso hechos con 215 hojas de papel pegadas entre sí. Con el mismo método, fabricó cientos de tejas con hojas de papel triangulares y barnizó múltiples veces para impermeabilizarlas. La casa sobrevivió su primer invierno y, casi un siglo después, sigue en pie.

fuente: CLARIN

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