
Bailan los venezolanos bajo el Obelisco. Cantan canciones que tienen dentro. Agitan las pancartas celebratorias.
La transición empezó con una vorágine de felicidad. Continuará en las arduas complejidades de toda transición y una virreina a cargo por ahora.
Alzan sus bebés envueltos con los colores de su banderas. Es su patria en su música. Un joropo explota. Son las canciones que todos conocen de memoria desde siempre.
Toda transición es ardua y requiere de miradas analíticas. Pero aquí bajo el Obelisco, en la Argentina que los acogió ellos se mueven contorneando sus corazones.
¡Libertad!, gritan. ¡Está preso!
-Maduro estás preso -gritan y bailan
Hay sol.
“Lo que yo daría por una vaina así”. Cantan todos. Las vainas que extrañan. Las vainas que vivieron. Esas vainas. Esas vidas con lo siniestro y con esta fiesta.
Vaina es un término que se usa para todo.
“Traeme esa vaina”, o “Esa vaina del chavismo”, o “Sigue la vaina ahora con la torturadora Delcy”.
Delcy Rodriguez, la nueva colaboracionista, tiene poder sobre los militares corruptos del régimen. ¿Podrá desplazarlos hacia la defensa de la democracia por la que votaron los venezolanos? ¿O intentará hacer lo contrario y seguir custodiando la autocracia que ahora encarna ella misma, torturadora e inescrupulosa negociante?
“Tengo el alma como espuma de mar”. Cantan. Saltan.
Repiten: libertad. Libertad. Libertad. Libertad.
¡¡¡Ha caído Maduro!!! Gritan y se abrazan.
¡Gracias Argentina! Gritan y se abrazan.
Vamos desde aquí para nuestra Venezuela, nuestra patria lejana.
Azul. Amarillo y rojo. La bandera con las estrellas. Flamea Venezuela bajo el Obelisco.
¡Argentina! ¡Argentina! ¡Argentina! Agradecen a la Argentina, pronunciando la G, con esa suavidad distinta a nuestros modos tan tajantes para enunciar consonantes.
Venezuela lanza a los cuatro vientos sus voces caribeñas y recuerdan a los que mató Maduro.
Y entonces lloran. Lloran todos y todos ríen y saltan y bailan.
Ahora continúa la peregrinación por el desierto. Nunca el desierto concluye ipso facto.
Pero el que ya no baila es Maduro.
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