
Mientras todos hablan de él y de su futuro, él elige el silencio y la pelota. Maher Carrizo, el pibe que el 19 de febrero cumplirá 20 años y es el elegido por Marcelo Gallardo para reforzar el ataque de River, formó parte de los amistosos que Vélez disputó con Midland este sábado en la Villa Olímpica.
En Ituzaingó, el santiagueño que disputó apenas 51 partidos desde su debut con gol en el segundo semestre de 2024 -contra San Lorenzo por la Copa Argentina- no habló ni tampoco integró el primer equipo que paró en la cancha Guillermo Barros Schelotto (con la mayoría de los titulares) y en el que Braian Romero evitó la derrota con un gol sobre la hora.
— Sábado Vélez (@sabadovelezok) January 10, 2026
Luego de que se asegurara que había acuerdo entre los clubes por 6.5 millones de dólares libres de impuestos por el 50 por ciento de la ficha del extremo (8.5 millones brutos) a pagarse en una única cuota en los primeros 15 días después de la firma, parecía obvio que Carrizo no jugaría. Pero, entonces, el Mellizo lo puso en el segundo equipo, que perdió 1-0.
En una formación con Montero, Lagos, Silvero, Magallán, Dominguez, Baesa, Arias, Valdez, Godoy y Pizzini, lo más destacado fue la presencia de Carrizo como titular y el regreso de Joaquín García, que volvió en gran nivel tras una escalofriante lesión en el tobillo que lo marginó del 2025.
— Velez670 (@velez670) January 10, 2026
Ante el silencio del jugador, los que suenan son los rumores, que en las últimas horas apuntaron a que Carrizo aún no tomó una decisión sobre su futuro. Desde que irrumpió con su zurda en las selecciones juveniles argentinas -jugó el Mundial Sub 17 de Indonesia en 2023 y brilló en el Sudamericano Sub 20 con el que luego llegó a la final del Mundial de Chile-, River coqueteó con él. Cuando en julio del año pasado salió a buscarlo tras la venta de Franco Mastantuono, la respuesta fue contundente: su deseo era irse al exterior.
Con ofertas de Inglaterra, Alemania, Portugal, Bélgica, Italia y España -según su entorno le contó entonces a Clarín-, Carrizo priorizó quedarse en Vélez para ser campeón. Pero ahora, con tres estrellas en su camiseta (Liga Profesional, Supercopa Internacional y Supercopa Argentina), la respuesta podría ser distinta.
No es menos compleja su situación con dos representantes. Mientras que los clubes encararon la negociación directamente con sus presidentes Stefano Di Carlo y Fabián Berlanga y llegaron rápidamente a un acuerdo para ser socios en una futura venta al exterior, Carrizo -que el año pasado antes de irse al Mundial Sub 20 y a meses de que se venciera su vínculo renovó con Vélez hasta 2027, con una cláusula de 16 millones de dólares- tiene dos voces contrarias en su entorno: Augusto Paraja negocia con River su contrato pero otro agente que también maneja su carrera le prometió un club europeo, según el medio partidario Sábado Vélez.
Mientras tanto, River no quiere que el tiempo pase y vuelva a sufrir lo que le pasó con Santino Andino, quien iba a llegar desde Godoy Cruz pero optó por aceptar una oferta del Panathinaikos de Grecia. Ofrecimientos no le faltan (Germán Berterame, goleador en México con el Monterrey en 2025, dijo que “sería hermoso” jugar en el equipo de Gallardo), dinero tampoco -acaba de vender el 50% del uruguayo Sebastián Boselli al Getafe de España por 1.5 millones de euros- y a la pretemporada le quedan apenas unos días y dos amistosos internacionales, el primero este domingo contra Millonarios en el estadio Parque Central de Montevideo. Ese es el límite de Maher Carrizo, que vive horas clave para decidir cómo sigue su carrera. Las variables son múltiples pero las aseguradas, solo dos: quedarse en Liniers o mudarse a Núñez como trampolín hacia el aeropuerto.
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