
El calendario de la ruta hacia el próximo mundial presentaba una ruta “tranquila” para el conjunto albiceleste. El último amistoso ante Mauritania, en La Bombonera, debía ser un trámite alegre de despedida al público local, pero el desarrollo del partido mostró una realidad distinta y encendió luces de alarma inesperadas en el cuerpo técnico.
El equipo africano estaba en el puesto ciento quince del ranking mundial y no debía ser, en teoría, un rival serio para los campeones. Por lo que la victoria por la mínima dejó un sabor amargo por la evidente falta de intensidad en el juego colectivo.
Quienes siguen de cerca los números del equipo suelen revisar páginas de apuestas deportivas online Argentina para ver las reales posibilidades del equipo. Este sorpresivo bajón futbolístico obliga a una recalificación de las expectativas inmediatas y a trabajar a fondo en el aspecto mental. La relajación puede tener un precio alto cuando se compite al más alto nivel en el deporte.
La dura valoración interna desde el mismo vestuario
El análisis posterior al partido dejó duras reflexiones por parte de los referentes del plantel sudamericano.
El arquero Emiliano Martínez fue la destacada figura de la noche, salvando en varias oportunidades a su equipo. Las estadísticas del partido mostraron que el equipo visitante disparó al arco en once ocasiones, mientras que el equipo local lo hizo solo siete veces.
De hecho, con dureza, el portero advirtió que si volvían a hacer lo mismo frente a un europeo poderoso, perderían sin posibilidad de reaccionar. Por su parte, Scaloni reconoció que en algunos momentos el rival fue mejor tácticamente y admitió que sus jugadores no estuvieron a la altura.
El estratega decidió tomar el lado positivo de este tropiezo, considerándolo una lección fundamental que llega justo a tiempo. Por suerte, el hecho de sufrir estas dificultades en la fase preparatoria permite corregir fallos estructurales y hacer una evaluación de los nuevos incorporados.
El claro contraste con el nivel de los próximos rivales
Mientras el combinado sudamericano dejaba un mar de dudas en su propia casa, el panorama internacional mostraba una imagen distinta, ya que los equipos que compartirán grupo o llaves cercanas con Argentina mostraron un poderío ofensivo temible en sus compromisos amistosos.
Los expertos deportivos no pasaron por alto las contundentes goleadas de Austria y Argelia en la misma ventana internacional. Estos números sacan a la luz una inquietante brecha entre el ritmo de competición europeo y la pasividad que ha mostrado el equipo de Lionel Messi.
El astro argentino comenzó el partido en el banquillo y su entrada no pudo revertir la generalizada apatía del conjunto. Desestimar a los rivales de la fase inicial es un error histórico que ha provocado salidas tempranas a muchas potencias.
La amenaza europea que se perfila bajo una nueva dirección estratégica
La selección de Austria se muestra como el principal escollo a superar en la primera fase de la competición. Con su estilo de juego asfixiante y directo, impuesto por el entrenador Ralf Rangnick, que no discrimina jerarquías ni respeta historias previas.
El DT manifestó hace poco que sus dirigidos saltarán a la cancha con la misma ambición ofensiva frente a cualquier rival que se cruce en su camino. La columna vertebral de este seleccionado europeo está formada por jugadores que cada fin de semana brillan en la exigente Premier League inglesa y la competitiva Bundesliga alemana; esto crea un bloque difícil de penetrar, ya que los defensores tienen una enorme fortaleza física y los mediocampistas, una dinámica incansable.
El hecho de que sean tan físicos en el despliegue de jugadores como Marcel Sabitzer o Kevin Danso, obligará a los sudamericanos a correr el doble para igualar la intensidad del partido. Es por ello que deben disponer de una movilidad constante y una precisión quirúrgica en cada pase filtrado para hacer frente a un rival tan ordenado tácticamente.
Esa lentitud ante la selección de Mauritania sería mortal para soportar la presión alta típica de los equipos dirigidos por este experimentado entrenador alemán.
El oculto peligro de los rivales teóricamente inferiores
Un análisis del grupo mundialista estaría incompleto si se pasa por alto el crecimiento sostenido de los representantes asiáticos.
En los papeles, Jordania es el más débil de la zona y el natural candidato a recibir palizas. La realidad es que este combinado nacional ha evolucionado muy drásticamente durante los últimos años, ganando un respeto enorme en su región.
Su reciente desempeño en la Copa Árabe certificó este salto de calidad al imponerse con autoridad a equipos históricamente superiores. Ese antecedente obliga al cuerpo técnico argentino a trabajar aquel partido inaugural con la misma rigurosidad que una final continental.
Los equipos campeones suelen tener como peor enemigo a la confianza excesiva y cada detalle táctico debe ser revisado al detalle. Aunque el cuerpo técnico de Scaloni sabe perfectamente que defender el título exige la máxima concentración desde el primer segundo de competencia.
Sin lugar a dudas, los próximos meses de preparación serán clave para recuperar la memoria colectiva y atar cabos sueltos que dejó el último amistoso internacional.



