
on apenas 18 años, Jongkuch Mach ya se convirtió en uno de los nombres que más expectativa generan en el básquet internacional. El joven australiano, de ascendencia sursudanesa, mide 2,29 metros y posee una movilidad que rompe con todos los estereotipos para un jugador de semejante tamaño, motivo por el cual ya aparece en el radar de la NBA.
Nacido en Perth, Mach proviene de una familia de gran contextura física. Su padre mide 2,03 metros y su abuelo superaba los 2,10, una característica vinculada a sus raíces en la etnia Dinka de Sudán del Sur, reconocida por tener algunas de las personas más altas del planeta.
Lo curioso es que el básquet no fue su primer deporte. Durante su infancia prefería el fútbol y recién a los 14 años comenzó a entrenar de manera formal. En ese momento ya medía cerca de 1,93 metros, aunque nadie imaginaba el crecimiento que tendría en los años siguientes.
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Su evolución fue tan acelerada como llamativa. Hoy integra el Centro de Excelencia del basketball Australia, una academia destinada a desarrollar a las principales promesas del país, donde comparte entrenamientos de alto rendimiento mientras compite frente a jugadores adultos.
Más allá de su altura, los especialistas destacan otro aspecto que lo diferencia: la coordinación de movimientos. Mach corre la cancha con naturalidad, cambia de dirección con facilidad y puede definir cerca del aro prácticamente sin despegar los pies del suelo gracias a la enorme extensión de sus brazos.
Ese potencial ya llamó la atención de varias universidades de Estados Unidos, entre ellas LSU, Colorado, Santa Clara, South Carolina y Washington State, que siguen de cerca su evolución pensando en incorporarlo al básquet universitario.
Uno de los grandes desafíos de su desarrollo pasa por el aspecto físico. En el último año aumentó cerca de 18 kilos de masa corporal gracias a un exigente plan de entrenamiento y alimentación, aunque sus entrenadores insisten en que el proceso debe realizarse sin apurar los tiempos.
Mach tampoco oculta cuál es su gran objetivo. Sueña con jugar en la NBA y compartir equipo con Victor Wembanyama, la estrella francesa de los San Antonio Spurs. Incluso bromeó con la diferencia de estatura entre ambos: “Soy un poco más alto que él, pero juntos seríamos imparables”.
Mientras continúa su formación en Australia, los especialistas ya lo ubican entre los prospectos con mayor proyección para el Draft de la NBA de 2028. Si mantiene su evolución, no solo podría convertirse en uno de los jugadores más altos de la liga, sino también en una de las grandes atracciones del básquet mundial.
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