
Antes del crimen de Rocío Gómez, Maximiliano Baudraco ya había sido condenado por hechos de violencia ocurridos en el mismo ámbito familiar. La sentencia fue dictada el 2 de octubre de 2025 por la Cámara Criminal y Correccional de Cruz del Eje, que lo declaró responsable de los delitos de coacción, resistencia a la autoridad y daño calificado, tras un juicio abreviado en el que reconoció su participación.

Uno de los episodios que derivó en esa condena ocurrió en julio de 2023, cuando amenazó a su exsuegra, Miriam Noemí Palacios, en la vivienda donde convivían. De acuerdo con la causa, durante esa discusión lanzó la advertencia: “No te metas porque te voy a cagar a palos, te voy a prender fuego la casa”. Días después, en otro hecho, arrojó una piedra contra un móvil policial, provocó daños e intentó resistirse cuando los efectivos procuraban detenerlo.
La pena impuesta fue de dos años y dos meses de prisión de ejecución condicional, por lo que no debía cumplirla de manera efectiva, aunque quedó sujeto a distintas reglas de conducta. Entre las medidas fijadas por la Justicia figuraban mantener domicilio, presentarse ante el Patronato del Liberado, no consumir estupefacientes ni abusar del alcohol, realizar tareas comunitarias, completar sus estudios básicos y cumplir un tratamiento psicoterapéutico por violencia familiar y adicciones. Además, tenía una restricción de contacto con la denunciante.

Pese a esa condena, Baudraco continuó vinculado con Rocío Gómez, con quien tenía una hija. Según la investigación, el domingo estuvo en la vivienda de la familia para ver el partido de la Selección Argentina y permaneció allí hasta la madrugada, momento en que atacó a la joven de 27 años con una puñalada en el abdomen. Tras el hecho escapó del lugar, pero fue detenido por la Policía a pocas cuadras después de haber confesado a un vecino que había apuñalado a su expareja.



