
Después de 30 años, una obra monumental cambió la estación de transporte Boston South Station conviertiendolo en un centro multimodal. La intervención consistió en un basamento para usos mixtos y, en esta primera etapa, sumó una torre de 51 pisos sobre la cubierta de la nueva terminal.
El proyecto es una colaboración público-privada que renueva el concurrido centro transformándolo en un espacio vibrante y agradable para los peatones. El estudio elegido fue Pelli Clarke & Partners, fundado por el arquitecto argentino César Pelli en Nueva Jersey en 1977, donde hoy continúa ejerciendo su hijo Rafael.
La torre aloja oficinas clase A, residencias exclusivas, áreas de gastronomía y comercio y un parque en la terraza. Posteriormente, se desarrollarán espacios de usos mixtos adicionales, incluyendo oficinas destinadas a usos especiales y un hotel.

La base de la torre, contigua a la entrada principal de la estación, cuenta con un podio de varios niveles con lobbies con ascensores que brindan acceso a espacios de amenities para oficinas; a las residencias y a un restaurante ubicado en la terraza. Un gran espacio sobreelevado con amplias vistas de la ciudad conecta todos los edificios.
En tanto, un parque de 4000 m2 ubicado sobre la cubierta del podio funciona como un oasis al aire libre, en el que tanto los residentes de la ciudad como los usuarios de las oficinas pueden disfrutar de los árboles, los jardines y salir a pasear a sus mascotas. También hay un cine y un restaurante.
Desafíos del transporte urbano
El proyecto aborda los principales desafíos que la estación ha enfrentado en las últimas décadas debido al aumento de pasajeros, la saturación y la mala conectividad dentro de la terminal.

La remodelación redunda en un aumento del 50 % en la capacidad de la terminal de autobuses y una mejora significativa en la circulación para todos los usuarios, lo que permite transbordos más fluidos entre Amtrak, el tren de cercanías de MBTA, el metro y los servicios de autobús locales e interurbanos.
“La finalización de la Estación Sur de Boston marca una transformación radical de la experiencia del pasajero, garantizando su perdurabilidad mediante una mejor conectividad del transporte y espacios públicos rediseñados”, afirmó Fred Clarke, cofundador y socio emérito de Pelli Clarke & Partners.
“Buscamos honrar el legado de la estación, al tiempo que la restablecemos como un centro cívico mediante un diseño vanguardista y una construcción sostenible. Esta remodelación posiciona a la Estación Sur como un hito urbano vital y un símbolo de la capacidad de Boston para adaptarse, evolucionar y liderar”, explicó.

Las modificaciones en la estación mejoran la experiencia de millones de viajeros anuales, con más de 128.000 embarques diarios en trenes, metro y autobuses, adaptando las instalaciones a su posición como uno de los centros de transporte más concurridos del país.
“La ampliación del gran hall está diseñada para ofrecer a Boston la experiencia de llegada que una ciudad de su envergadura merece: acogedora, espaciosa y conectada con su pasado y su futuro”, agregó Graham Banks, socio de Pelli Clarke & Partners.

En tanto, la idea es que la nueva torre transforme el horizonte, complementando armoniosamente el entorno urbano y manteniendo una respetuosa conexión con el edificio histórico. Para sacar partido de las vistas a la ciudad y el puerto, tanto en oficinas como en viviendas los ventanales son de piso a techo.
Una estación icónica
Inaugurada originalmente en 1899 y de estilo Beaux Arts, la estación fue diseñada por los arquitectos Shepley, Rutan y Coolidge, y ha sido durante mucho tiempo un ícono de la arquitectura cívica de la ciudad.

La remodelación actual revitaliza los espacios exteriores de la estación, creando conexiones más eficientes y directas con la estación de autobuses, ahora integrada y renovada.
Los nuevos espacios priorizan mejoras significativas en la experiencia del pasajero, así como espacios públicos amplios, luminosos y seguros con una conectividad de transporte multimodal fluida.
El hall principal existente, renovado en la década de 1980, se mantuvo intacto, lo que permitió que el trabajo se centrara en las áreas de mayor necesidad en todo el complejo de la estación.

Un nuevo vestíbulo de entrada sur, conocido como el Gran Espacio, cuenta con diez imponentes arcos de hormigón que sostienen tres espectaculares cúpulas de seis pisos de altura, formando una puerta de entrada monumental y la base estructural de la nueva torre.
Amplia y luminosa, la explanada combina funcionalidad y belleza, ofreciendo un entorno protegido de las inclemencias del tiempo para los viajeros, mejorando la circulación y añadiendo una impactante sensación de verticalidad a lo que antes era un espacio oscuro, congestionado y cerrado, transformándolo en un imponente espacio cívico.
La torre se eleva sobre la histórica estación y la explanada como un nuevo e imponente hito en el horizonte de Boston y ofrece más de 63 mil m2 de espacios para oficinas, 166 residencias de lujo de la marca Ritz-Carlton, restaurantes y comercios.

Esculpida para complementar la volumetría y la escala del histórico edificio principal, la fachada combina precisión técnica con una forma de vidrio facetado, estableciendo un diálogo visual entre la arquitectura original de la estación y una visión audaz y contemporánea para el futuro de la ciudad.
El proyecto tiene la precertificación LEED Oro, está diseñado para obtener la primera calificación BREEAM en EE. UU. y cuenta con el reconocimiento GRESB Green Star.
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