
Esteban Frola lleva casi 30 años en la capacitación y aplicación de tecnología, es un todoterreno de las intervenciones químicas en situaciones desafiantes. Habla rápido y dijo mucho sobre sus cualidades para utilización a campo.
Esteban Frola lleva casi 30 años en la capacitación y aplicación de tecnología, es un todoterreno de las intervenciones químicas en situaciones desafiantes. Habla rápido y dijo mucho sobre sus cualidades para utilización a campo.
La aparición de los drones fueron un verdadero impacto en la intervención de aplicaciones y van relevando a los diversos desarrollos. Eucaliptus, caña de azúcar, cebolla, banano, crisantemos, café y maíz, en casi todos los países del Cono Sur.
Aplicar requiere leer el terreno, las condiciones climáticas y un diseño para cada caso, eligiendo picos en la aplicación, alturas y velocidad que, en muchos casos los marbetes de los químicos. Pico y presión para convertir volumen en gotas, buscando uniformidad, llevar el líquido casi en comparación al humo, revisando la falsa idea de que gotas grandes infieren eficiencia. Frola hace hincapié sobre las tarjetas colocadas para conocer cómo llega el líquido al cultivo, sumando a las tarjetas los espejos para conocer el modo que impacta la aplicación en el cultivo.
Tamaño y uniformidad de gotas, 140, 200, 400 u 800 micrones en cada gota implica resultados diversos. La elección de picos, pastillas y condiciones ambientales demandan medir para saber cómo impacta, diseñar las bandas de seguridad y aplicar según la dirección del viento.
“El dron vuela maravillosamente” -dice Frola en una jornada de MECA26 en Villa María- “pero requiere realizar una estrategia de manejo reconociendo las características del lote, las condiciones climáticas, el estado del cultivo y la presencia de árboles, cables u otros obstáculos. El dron puede ser un aplicador eficiente pero demanda conducción acorde a los desafíos físicos y productivos”.

También es menester tener presente la dirección hacia donde se aplica, eligiendo una aplicación vertical, en vórtice o de costado. Y chequear cómo resulta lo que se definió en el plan de trabajo previo y corregir. De acuerdo a la mezcla cambia la aplicación, organizar la carga y cargar la batería para continuar el trabajo.
El dron puede adaptarse a territorios desafiantes, volar cerca de montes, permite revisar la gota y adaptar a cada condición. Si se hace aplicación de precisión ahorra productos químicos y por su estructura, puede recuperar terrenos bajos, presencia de arbustos dispersos y proponer destinos más amplios para terrenos que por sus características tenían posibilidades más reducidas.
Otro elemento determinante es el control de la evaporación: gota chica se evapora más rápido y hay que armar las mezclas y no perder de vista el uso de emulsiones que se homogeneicen y pueda distribuirse mejor, hay que tener en cuenta la tensión superficial en la conformación de la gota. Si no, se aplica agua en una parte y aceites en otro. Y agregar anti evaporantes.
Ahora, a la cancha.



