El detrás de escena de la charla de Riquelme con Úbeda y los referentes de Boca: los cuatro jugadores marcados que quiere afuera del 11 titular

La charla trascendió por la noche, cuando los jugadores ya se habían ido a la casa después de un tirón de orejas de Juan Román Riquelme. Aunque Claudio Ubeda le dijo a Clarín que el entrenamiento del lunes estaba previsto, en el entorno del presidente deslizaron que la decisión de cancelar el día libre fue del propio crédito de Don Torcuato. La situación socavó la autoridad del entrenador, como tantas otras veces desde que el dirigente-ídolo se hizo cargo del fútbol de Boca. Y a los antecedentes hay que remitirse: cuando la máxima autoridad se mete en el terreno del técnico, su futuro es incierto.

El Sifón no tiene los días contados, pero sabe que su posición es débil. Riquelme decidió sostener en el cargo porque fue la última voluntad de Miguel Angel Russo, quien lo ungió como ayudante de campo. No obstante, tardó demasiado en confirmar su continuidad. Recién en enero se oficializó que Úbeda seguiría a cargo del equipo. Previamente, Marcelo Delgado -el único declarante- había dado señales de que el rosarino podía permanecer en el banco, pero no fue contundente. Había dudas.

Úbeda se corrió de la escena para que fluyan las palabras de Román, que le exigió un mayor compromiso al plantel frente a los referentes: Leandro Paredes, Ander Herrera, Miguel Merentiel, Edinson Cavani y Agustín Marchesín. Entre los propios jugadores intercambiaron opiniones y Riquelme también escuchó. Se habló del esquema de juego.

El presidente quedó muy molesto con el rendimiento ante Vélez. Y cuatro futbolistas quedaron marcados: Juan Barinaga, que salió reemplazado en el segundo tiempo por una molestia, Lautaro Di Lollo, Milton Delgado y Kevin Zenón. Riquelme los preferiría afuera del once. De hecho, considera que el volante juvenil de la Selección Sub 20 incomoda a Leandro Paredes, que en Liniers tuvo que dejar su posición de “5”. El correntino que jugó en Unión, en tanto, es uno de los prescindibles. Estuvo cerca de partir en este mercado -hubo una propuesta del Alavés de España- y no está descartado que ingrese en alguna negociación. Los dos fueron titulares ante las ausencias de Ander Herrera y Exequiel Zeballos, ambos lesionados.

Miguel Russo, en sus dos períodos, Sebastián Battaglia, Hugo Ibarra, Jorge Almirón, Diego Martínez, Fernando Gago y ahora Ubeda tuvieron que ceder ante el polémico estilo de Riquelme. Cuando algo no le gusta, se hace escuchar. Al tratarse del futbolista más trascendental de la historia xeneize, no les deja mucho margen a los técnicos.

No es la primera vez que Román invade ese lugar sagrado que está reservado para el entrenador y los jugadores. En 2021, antes del Superclásico del 16 de mayo en la Bombonera, tuvo una charla “motivacional” con el plantel. Aquella vez, estuvo acompañado por Raúl Cascini, entonces miembro del Consejo de Fútbol. Aquel domingo, empataron 1 a 1 (goles de Carlos Tevez y Julián Alvarez).

Juan Román Riquelme, en la presentación de Ángel Romero y Santiago Ascacíbar. Foto: Prensa Boca

Cuatro meses después, con Battaglia como entrenador interino, hizo descender a los futbolistas del ómnibus tras la derrota ante Gimnasia, que se impuso de visitante con un grito del Pulga Rodríguez. Riquelme habló de “apoyo” públicamente. Dijo que felicitó al plantel por el segundo tiempo, pero al entrenador no le gustó. Lo hizo saber al partido siguiente, cuando Boca venció a Argentinos y se clasificó a la final de la Copa Argentina. Me voy, no vaya a ser cosa que se me metan en el vestuario, disparó. Recién en marzo de este año hizo nuevas revelaciones al respecto. “No me gustó. A él le hubiera jodido que lo hagan bajar del micro”, manifestó.

En julio de 2022, tras una seguidilla de cuatro derrotas en cinco partidos que incluyó la eliminación de la Libertadores, Riquelme se reunió con Ibarra y los jugadores en Ezeiza. “Ustedes son los mejores, tengan memoria, ganaron partidos importantes y pueden salir adelante”, les manifestó. Y pidió “unión” para sacar adelante al equipo “entre todos”. La situación estaba muy caliente por la salida de Carlos Izquierdoz, el capitán que quedó en el centro de la tormenta por el reclamo de los premios.

En 2023, Román también avanzó sobre el campo de acción de Almirón. Fue el 23 de junio, de regreso de Mendoza, donde Boca cayó 4 a 0 ante Godoy Cruz por 21ª fecha de la Liga Profesional. Entonces, el presidente tildó de “vergonzosa” la actuación frente a los futbolistas y el propio entrenador. Cinco meses después, tras la derrota en el final de la Libertadores ante Fluminense, volvió a utilizar ese adjetivo para describir la posición de Boca en la tabla de posiciones y exigió ganar la Copa Argentina. Finalmente, Almirón fue despedido. La relación no daba para más.

En junio de 2024, desplazó del centro de la escena a Martínez tras una derrota contra Platense en Vicente López y volvió a bajar línea. “No podemos jugar de una manera en nuestra cancha y de otra forma como visitantes”, les dijo a los jugadores. Tres meses después, tras recibir una goleada de Belgrano en Córdoba, el ex técnico de Tigre y Huracán -adonde volvió en este campeonato- fue despedido.

En febrero del año pasado, Román invadió el vestuario que en ese momento conducía Gago. “Fuimos un desastre”, les disparó a los futbolistas tras la eliminación de la Copa Libertadores en la fase 1 contra Alianza Lima. Fue el principio del fin para Pintita. Luego de perder el Superclásico, apenas dos meses más tarde, Riquelme echó a su ex compañero en la Selección Argentina.

Con contrato vigente hasta junio, Ubeda es consciente de que está ante la posibilidad de su vida. También, que no tiene margen de error, por más que apenas lleve 12 partidos (8 victorias y 4 derrotas) en el cargo. De su pericia ante Platense dependerá su éxito o su fracaso. La presión es enorme, proporcional a la inmensidad del club.

fuente: CLARIN

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