
Tras un 2025 con récords históricos de salida de divisas, se observa una paulatina recuperación del turismo receptivo y una contracción en el emisivo, aunque el saldo general de la balanza de pagos continúa mostrando un fuerte desbalance.
Durante el primer trimestre del año, la salida de dinero por turismo emisivo alcanzó los US$ 4.825 millones (apenas un 2% menos que el verano anterior), debido a que los argentinos en el exterior gastaron un 12% más en promedio por viajero, impulsados en parte por quienes viajaron al Mundial. Por su parte, el ingreso de divisas por turismo receptivo creció un 12%, aportando US$ 1.641 millones. Con estos números, el déficit financiero del primer trimestre cerró en US$ 3.184 millones, un 8% menor que en el mismo período de 2025.

Menos viajes terrestres y un fuerte crecimiento de la vía aérea
El comportamiento de los flujos de viajeros muestra una marcada brecha según el poder adquisitivo y las vías de transporte:
Contracción terrestre y auge aéreo: En los primeros cinco meses de 2026, la cantidad total de residentes que viajaron al exterior cayó un 12%. Sin embargo, la moderación no es homogénea: los viajes económicos por vía terrestre se retrajeron con fuerza, mientras que el turismo emisivo por vía aérea creció un 14%, asociado a sectores de mayores ingresos y menos sensibles a los precios.
Repunte extranjero: El turismo receptivo acumuló un crecimiento del 8% entre enero y mayo. Por vía aérea, el arribo de no residentes trepó un 19%.
La relación de viajeros: En lo que va del año, ya ingresaron 2,6 millones de turistas extranjeros frente a 5,9 millones de argentinos que viajaron al exterior. Esto significa que, actualmente, por cada turista internacional que llega al país, 2,3 argentinos viajan al extranjero (una relación similar a la de 2018 y menor al récord de 2,8 registrado en 2025).

A pesar de que el desbalance de turistas se redujo de 4,3 millones a 3,3 millones de personas en la comparación interanual, el sector turístico local sigue condicionado por los precios relativos y un tipo de cambio bajo, lo que obliga a competir activamente a nivel global para consolidar la generación de divisas.



