
El acuerdo de paz entre Irán y EE.UU., que el presidente Donald Trump firmó el miércoles en el Palacio de Versalles, generó este jueves fuertes críticas y escepticismo entre expertos estadounidenses, pero sobre todo entre senadores republicanos, alarmados particularmente por el levantamiento de las sanciones económicas a Teherán y su acceso a fondos congelados.
“El peor error de política exterior en décadas”, señalaron y sugirieron que el presidente estaba recibiendo “pésimos consejos” mientras las familias estadounidenses sufren “en las estaciones de servicio”.
Por el memorándum de entendimiento suscripto, Irán y Estados Unidos cesarán los combates, incluso en Líbano, donde Israel viene atacando objetivos de Hezbollah, y restablecerán el tráfico a través del Estrecho de Ormuz, uno de los objetivos más ansiados por Trump para que pueda liberarse el flujo del petróleo y que bajen los precios. Además, se estipulan varios puntos, entre los que se destacan:
- Irán y Estados Unidos continuarán negociando un acuerdo de paz duradero que incluirá el levantamiento de sanciones y salvaguardas para garantizar que Irán no persiga ni obtenga armas nucleares. El acuerdo de paz permanente se haría cumplir mediante una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
- Hasta que EE. UU. levante las sanciones, el Departamento del Tesoro emitirá exenciones para las exportaciones iraníes de crudo.
- Irán podrá acceder a sus fondos y activos congelados y restringidos.
- Irán recibirá 300.000 millones de dólares en ayuda para la reconstrucción del país.
Si bien todavía falta saber cuál será el acuerdo final, que deberá negociarse en los próximos 60 días, cuando se conocieron los términos del memorándum, en Estados Unidos muchos se preguntan para que sirvió entonces la guerra que comenzó el 28 de febrero y que causó 13 bajas estadounidenses, miles de millones de dólares de costos y aumento de la inflación.
Si bien el memorándum pone fin a los ataques, reabre el Estrecho de Ormuz y da a Trump la oportunidad de afirmar que evitó una crisis económica más amplia, muchos de sus puntos dejan la situación en forma similar a la que estaba antes del conflicto: con el gobierno iraní aún en el poder y sus compromisos nucleares a largo plazo aún sin resolver.
Antes de la guerra lanzada el 28 de febrero, el Estrecho de Ormuz tenía libre flujo de navegación, con un 20% del petróleo del mundo. Reabrirlo solo restaura el statu quo. Incluso Irán y EE.UU., aunque de forma algo empantanada, ya venían negociado un marco sobre el programa nuclear iraní a cambio de levantamiento de las sanciones, para reemplazar al acuerdo del 2015 negociado por Barack Obama, que Trump criticó y abandonó en su primer mandato.
Los términos del memorándum no parecen coincidir con las amenazas iniciales de Trump de aniquilar a Irán a menos que aceptara una “rendición incondicional”, como dijo en marzo.
Las críticas
El acuerdo preliminar levantó críticas en las filas republicanas, sobre todo por el fondo de reconstrucción y el descongelamiento de los activos iraníes. “La historia nos enseña que entregar miles de millones de dólares a fanáticos teócratas que quieren asesinarnos no es una buena idea. Creo que el presidente está recibiendo pésimos consejos sobre este acuerdo”, declaró el senador republicano por Texas Ted Cruz al medio Daily Wire.

Por su parte, el senador republicano por Luisiana Bill Cassidy escribió en X: “Antes de la guerra, el estrecho estaba abierto, Irán estaba siendo aplastado por las sanciones y 13 miembros del servicio seguían vivos. Ahora, 13 estadounidenses han muerto, familias han pagado miles de millones en las estaciones de servicio, se levantarán las sanciones y los bombardeos han cesado”. “Este es el peor error de política exterior en décadas.”, aseguró.
El legislador agregó que cree que “las ambiciones nucleares de Irán no se frenaron” y que después de una guerra de más de 100 días el régimen iraní “ha aprendido que amenazar con el estrecho de Ormuz funciona“.
“Sin duda, se aprovecharán de ello en el futuro. Ahora, gracias a este acuerdo, Irán podrá construir infraestructura totalmente nueva“, consideró Cassidy en otrauna publicación en X.
John Cornyn, también legislador republicano por Texas, puso en duda que el acuerdo evite que Irán siga enriqueciendo uranio y que el texto, que no aborda la financiación de los llamados ‘proxies’ iraníes en la región, “proporciona una gran cantidad de dinero (a Teherán) que pueden utilizar para financiar a sus grupos afines”.
El republicano por Carolina del Sur Lindsey Graham, un senador muy cercano al presidente Trump, advirtió antes de la publicación del contenido del memorando de que cualquier acuerdo nuclear con Irán debe ser enviado al Congreso para su revisión y votación.
Mientras tanto, Trump y sus partidarios defendieron el acuerdo como necesario para evitar una catástrofe económica tras un conflicto prolongado. Señalan que eliminar cualquier posibilidad de que Irán obtenga armas nucleares sigue siendo una prioridad máxima, y no ha descartado la posibilidad de reanudar las hostilidades. El propio Trump lo ha dicho: “Si no me gusta, si no se comportan, volveremos a lanzar bombas justo en medio de sus cabezas”, dijo desde la cumbre del G-7 en Francia.
Trump necesita desesperadamente salir de la guerra que se ha extendido mucho más de lo que esperaba porque la presión interna es muy fuerte, mientras aumenta el precio del combustible y la inflación se dispara (un 4,2% anualizado, se reveló en mayo). Su popularidad ha caído a los niveles más bajos, mientras un 60% de los estadounidenses desaprueba la guerra y un 69% critica su manejo de la inflación. Este panorama lo complica dramáticamente frente a las elecciones legislativas de noviembre.
Igualmente, Trump se protege de una posible frustración en las próximas semanas con el acuerdo final. “Si sale bien, me llevaré el mérito. Si no funciona, culparé a JD“, dijo Trump, sobre su vicepresidente JD Vance, que suscribirá el memorándum este viernes en Suiza. “Será mejor que tengas cuidado, JD.”
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