
El sésamo aparece como una alternativa productiva para el centro norte de Córdoba, pero un dato surgido de dos campañas de ensayos obliga a mirar con atención el calendario. ¿Qué ocurre con el rendimiento cuando la siembra se corre de noviembre a enero? La respuesta sorprende y deja una enseñanza concreta para el manejo del cultivo.
Al hablar de brechas de rendimiento es conveniente contextualizar al cultivo en su ambiente (densidad y fecha de siembra, nutrición mineral, manejo del agua, etc.). La respuesta a la variación en la fecha de siembra en soja y girasol es similar a la observada en trigo, con un atraso de ésta el rendimiento en grano tiende a disminuir.
Rubén R. Toledo al analizar más de dos decenios de ensayos comparativos de rendimientos en soja, variando las fechas de siembra desde octubre a enero, observó que los rendimientos logrados con la siembra del mes de enero resultaron un 62 % menores a los obtenidos cuando el cultivo de soja se sembró en noviembre.
En girasol, la merma fue del 9.9 % toda vez que la siembra se pospuso desde noviembre a enero (Ma’ali et al., 2024).
Los resultados obtenidos en un ensayo trienal en maíz, sembrado desde octubre a febrero, muestran que los rendimientos logrados con la siembra de enero fueron un 2 % superiores a los de la siembra de noviembre.
Un cultivo factible de ser cultivado en el centro norte de la provincia de Córdoba es el sésamo. Walter H. Londero a lo largo de las campañas 2024-2025 y 2025-2026 condujo sendos ensayos en sésamo en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC).
Allí, el cultivo se implantó en tres fechas de siembra (noviembre, diciembre y enero). El rendimiento logrado cuando el cultivo se implantó en enero fue de 461 Kg ha-1, mientras que cuando implantado en noviembre fue de 2275 kg ha-1. La merma de rendimiento en grano al atrasar la fecha de siembra fue del orden del 80 %.
En síntesis, al comparar las brechas de rendimiento toda vez que se posponga la fecha de siembra pone en igualdad de condiciones a los cultivos de soja y sésamo, con mermas no menores al 60 %.
Por Ricardo H. Maich y Walter Hugo Londero (FCA-UNC)




