
El mercado laboral estadounidense sufrió un duro golpe en febrero al registrar una caída neta de 92.000 puestos de trabajo, cuando los economistas esperaban una creación modesta de empleo, según informó este viernes la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés).
La tasa de desempleo subió a 4,4%, frente al 4,3% de enero, agravando las preocupaciones sobre la salud de la economía estadounidense.
El resultado sorprendió a Wall Street: los economistas encuestados por LSEG proyectaban que la economía añadiría 59.000 empleos durante el mes.
Un golpe generalizado para la administración Trump
Las pérdidas de empleo en febrero fueron amplias: fábricas, empresas constructoras y el gobierno federal recortaron trabajadores. El sector más afectado fue la salud, que históricamente había actuado como motor del mercado laboral. La caída de 28.000 puestos en el sector salud se debió en gran parte a una huelga en la aseguradora Kaiser Permanente que dejó fuera de sus puestos a más de 30.000 trabajadores en Hawái y California.
Los medios locales agregaron que también se registraron caídas notables en el sector de ocio y hostelería, con la pérdida de 27.000 empleos; y la construcción, que se contrajo con la pérdida de 11.000 empleos, y estuvo afectada en parte por la ola de frío que golpeó varios estados.

El gobierno federal, por su parte, ha visto cómo sus nóminas caen 330.000 puestos —un 11% de su plantilla total— desde octubre de 2024.
Desde hace 15 años no había una contracción de mercado laboral por cinco meses seguidos
El informe también incluyó malas noticias sobre meses anteriores. Los datos de diciembre fueron revisados a la baja en 65.000 empleos, pasando de una ganancia de 48.000 a una pérdida de 17.000; y los de enero se redujeron en 4.000, de 130.000 a 126.000 empleos creados.
Con estas revisiones, 2025 se convirtió en el primer año con cinco meses de contracción del mercado laboral desde 2010, cuando la economía se recuperaba de la crisis financiera global.
Los salarios ofrecen un punto de luz, pero la Reserva Federal se enfrenta a una encrucijada
En medio del sombrío panorama, los salarios mostraron cierta resistencia. Las ganancias promedio por hora aumentaron un 0,4% mensual y un 3,8% respecto al año anterior, ambas cifras 0,1 puntos porcentuales por encima de lo esperado.

Ellen Zentner, estratega jefe de Morgan Stanley Wealth Management, señaló que el informe deja a la Reserva Federal “entre la espada y la pared”: un debilitamiento significativo del mercado laboral apoyaría un recorte de tasas, pero el riesgo de que los precios del petróleo mantengan la inflación elevada podría obligar al banco central a mantenerse al margen.
Los mercados de futuros asignan una probabilidad del 95,5% a que la Fed deje las tasas sin cambios en su reunión del 17 y 18 de marzo.
Trump, obligado a rearmar su agenda económica por guerra con Irán y la baja de los aranceles
La economía estadounidense enfrenta una serie de vientos en contra: un cierre parcial del gobierno, la falta de claridad sobre los aranceles de la administración Trump y la guerra en Irán, que ha impulsado los precios del petróleo al alza, reavivando el temor a una nueva ola inflacionaria.

El precio promedio de la gasolina saltó 7 centavos de un día para otro, hasta los 3,32 dólares por galón, según la Asociación Americana del Automóvil, lo que representa 21 centavos más que hace un año.
Para algunos analistas, los factores temporales —la huelga sanitaria y las tormentas invernales— explican parte de la caída. El próximo informe de empleo, previsto para el 3 de abril, será clave para determinar si febrero fue una anomalía o el inicio de un deterioro más profundo que ponga al presidente en mayores aprietos.
—


