
El dolor de rodillas es uno de los motivos de consulta más frecuentes en el ámbito de la salud musculoesquelética. Esta articulación cumple un rol clave en la movilidad y el soporte del peso corporal, por lo que está expuesta de manera constante a cargas, impactos y movimientos repetitivos.
Entre las causas más comunes se encuentran las lesiones de ligamentos y meniscos, la inflamación de tendones y bursas, y el desgaste progresivo del cartílago. Factores como el sobrepeso, la falta de fuerza muscular y una mala alineación corporal pueden intensificar las molestias.
Las manifestaciones varían desde dolor y rigidez hasta hinchazón o sensación de inestabilidad, afectando actividades cotidianas como caminar o subir escaleras. En algunos casos, el dolor se irradia hacia otras zonas de la pierna.
Especialistas señalan que el origen y la evolución del dolor de rodillas no son iguales en todas las personas, y que variables como el género y la edad influyen en su aparición y características.
Según el sitio Infosalus, el dolor de rodillas no responde a una única causa ni se presenta de la misma manera en todas las personas.

Expertos señalan que la edad y el género influyen de forma directa en el tipo de lesión, el origen del dolor y su evolución, por lo que comprender estas diferencias resulta clave para un abordaje adecuado.
Los especialistas explican que, a lo largo de la vida, la articulación de la rodilla se ve sometida a distintos tipos de exigencias. Durante las etapas más tempranas, el crecimiento óseo acelerado, la actividad física intensa y los cambios biomecánicos pueden generar molestias transitorias.
En muchos casos, estas molestias están relacionadas con sobrecargas o con un uso excesivo de la articulación, especialmente en niños y adolescentes que practican deportes de impacto. Si bien suelen ser cuadros benignos, una evaluación médica temprana permite descartar lesiones estructurales y prevenir problemas futuros.

Con el paso a la adultez, el patrón del dolor cambia. En personas jóvenes y activas, las lesiones traumáticas adquieren mayor protagonismo. Según los datos analizados por expertos citados por Infosalus, en este período son más frecuentes los daños en ligamentos y meniscos, muchas veces asociados a movimientos bruscos, giros repentinos o esfuerzos intensos.
En este grupo, los hombres presentan una mayor incidencia de lesiones traumáticas, en especial vinculadas a la práctica deportiva, aunque las mujeres también pueden verse afectadas, sobre todo cuando existen factores biomecánicos predisponentes.
A medida que avanza la edad, el dolor de rodillas comienza a relacionarse cada vez más con procesos degenerativos. En la mediana edad, las resonancias muestran una combinación de lesiones antiguas, microtraumatismos acumulados y desgaste progresivo del cartílago.
En este contexto, los especialistas destacan que en las mujeres pueden influir cambios hormonales, especialmente aquellos asociados a la menopausia, que impactan en la densidad ósea, la masa muscular y la estabilidad articular. Esto explicaría, en parte, por qué ciertos tipos de dolor y deterioro articular aparecen con mayor frecuencia o intensidad en ellas.
En edades más avanzadas, la artrosis se posiciona como una de las principales causas de dolor de rodilla. Se trata de un proceso progresivo en el que el cartílago se desgasta, la articulación pierde amortiguación y aparecen rigidez, inflamación y limitaciones funcionales.

Según los expertos, este tipo de dolor es más persistente y suele afectar la calidad de vida, dificultando actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o permanecer de pie durante períodos prolongados. En este grupo etario, la prevalencia es mayor en mujeres, lo que refuerza la necesidad de estrategias preventivas específicas.
Desde Infosalus subrayan que identificar cómo influyen la edad y el género en el dolor de rodillas permite personalizar los tratamientos y mejorar la prevención. La actividad física adaptada, el fortalecimiento muscular, el control del peso y las consultas médicas ante síntomas persistentes son medidas clave para cuidar la salud articular a lo largo de toda la vida y reducir el impacto de estas afecciones con el paso del tiempo.
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