
Cada 20 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Justicia Social, fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007. Según ese organismo, el desarrollo social y la justicia social son condiciones indispensables para la paz y la seguridad, tanto a nivel nacional como internacional.
En el marco de la Segunda Cumbre Mundial para el Desarrollo Social y la adopción de la Declaración Política de Doha, los Estados Miembros reafirmaron los principios de la Declaración de Copenhague de 1995. De acuerdo con lo expresado en esos foros, la erradicación de la pobreza, el empleo pleno y productivo, el trabajo decente y la inclusión social constituyen pilares interrelacionados del desarrollo sostenible.

Informes internacionales señalan que, pese a los avances registrados en reducción de la pobreza y ampliación de la protección social, persisten desigualdades estructurales, precarización laboral y brechas de género. En esa línea, la Organización Internacional del Trabajo sostiene que la justicia social forma parte central de su mandato y que el concepto de Trabajo Decente debe orientar las políticas laborales a nivel global.
Para la conmemoración de 2026, los organismos internacionales remarcan la necesidad de traducir los compromisos políticos en resultados verificables. Entre las prioridades señaladas se encuentran la creación de empleo de calidad, el fortalecimiento de las instituciones laborales, la ampliación de sistemas de protección social universales y la incorporación de la dimensión social en las estrategias económicas, digitales y climáticas.
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