
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, especialistas advierten sobre una problemática que atraviesa silenciosamente a la mayoría de los pacientes: la malnutrición. Se estima que entre 4 y 8 de cada 10 personas con cáncer presentan algún grado de déficit nutricional durante el tratamiento, lo que impacta directamente en la tolerancia a las terapias y en la calidad de vida.
La malnutrición puede aparecer desde el diagnóstico y agravarse con los efectos secundarios de la quimioterapia y otros tratamientos, que suelen provocar náuseas, vómitos, diarrea, alteraciones del gusto y del olfato, además de una sensación persistente de saciedad precoz. Esto lleva a una restricción progresiva de la ingesta, pérdida de peso y disminución de la masa muscular, generando un cuadro de fragilidad física y emocional.

Los especialistas remarcan que uno de cada cinco pacientes presenta malnutrición severa, condición asociada a mayor riesgo de complicaciones, internaciones prolongadas y reducción de la sobrevida global. Por eso, la evaluación nutricional desde el inicio del tratamiento resulta clave para prevenir el deterioro y acompañar al paciente en todas las etapas de la enfermedad.
Cuando la alimentación habitual no alcanza para cubrir los requerimientos, se recomienda el uso de suplementos nutricionales específicos, diseñados para aportar energía, proteínas, vitaminas y minerales. La evidencia muestra que un abordaje nutricional oportuno y multidisciplinario se traduce en mejores resultados clínicos, menos complicaciones y mayor calidad de vida, consolidando a la nutrición como un pilar fundamental en la lucha contra el cáncer.



