
En el marco de un nuevo Día de la Internet Segura, se invita a reflexionar sobre los desafíos de un ecosistema digital que hoy, a más de 30 años de su implementación masiva, alcanzó un punto de inflexión crítico.
Federico Aragona, especialista y director de ventas regional de F5 para Latinoamérica, habló sobre la profesionalización de un oficio poco noble: la ciberdelincuencia.
“La ciberdelincuencia avanza mucho más rápido de lo que se puede frenar”, advirtió. Frente a esa rapidez, se despliega un nuevo paradigma donde la preservación del criterio humano es fundamental frente a la automatización absoluta.
El ejecutivo observó que el fraude ya no busca únicamente a usuarios con poco conocimiento, sino que apunta con éxito a perfiles tecnológicos avanzados. “El negocio general del fraude se basa en la masividad. Lo que buscan quienes lo practican es hacer que la superficie de ataque sea más grande”, señaló.
Explicó que, si bien metodologías como el phishing no cambiaron en su esencia, las técnicas de suplantación mediante IA se volvieron tan reales que resulta casi imposible para un ojo experto discernir la veracidad de un contenido. Así el fraude está solamente a un click de distancia.
Respecto al avance de la inteligencia artificial, puso de relieve que la verdadera protección reside en la educación y la fijación de límites éticos: “Las principales herramientas de seguridad estuvieron en la formación y en los límites que nosotros pudimos ponerle a la inteligencia artificial”.
Para la compañía, el reto social consistió en no delegar la lógica ante la comodidad de la herramienta. “El futuro está en no perder el concepto. Si bien las tareas son delegadas a la IA, el humano debe conservar la arquitectura de las decisiones”, destacó.
En el ámbito corporativo, el desafío se centra en la visibilidad y el control de los datos para evitar el Shadow AI. Aragona advirtió que las organizaciones deben implementar capas de seguridad que filtren tanto el ingreso de amenazas como la salida involuntaria de información sensible a través de modelos públicos.
Para las empresas, la optimización operativa mediante IA solo es viable si se acompaña de una arquitectura segura que proteja el núcleo del negocio. “Las empresas necesitan asegurarse de que, mientras equilibran las cargas de procesamiento, la información confidencial permanezca bajo un control estricto”, puntualizó Aragona.
Finalmente, el análisis de F5 proyecta el impacto de la tecnología cuántica, la cual permitirá romper llaves de seguridad en segundos, algo que anteriormente podía llevar décadas de procesamiento.
Ante este escenario, el referente concluyó que la seguridad no es solo una solución de software, sino una decisión humana consciente sobre el uso de los datos. La seguridad depende de nuestras propias acciones y de hasta dónde permitimos el involucramiento de la tecnología en nuestras vidas”, sentenció.
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