Crece la tendencia de usar herramientas de IA para recrear imágenes y voces de seres queridos que ya no están. Rolón advierte que este tipo de experiencias pueden ser “peligrosamente psicotizantes”
Acá va la nota:
El reencuentro virtual de Carmen Barbieri con su padre, el capocómico Alfredo Barbieri, a través de la inteligencia artificial, emocionó a miles de personas. La conductora se conmovió hasta las lágrimas al sentir que lo “traían a la vida” después de 41 años de ausencia.
Sin embargo,el psicoanalista Gabriel Rolón tiene una mirada muy diferente sobre este tipo de experiencias. Y sus palabras merecen ser escuchadas. Si bien no se refirió al caso particular de Carmen, en una charla con Alex Fidalgo para el ciclo de Youtube “Lo que tú digas”, sentó posición sobre esta tendencia creciente de usar herramientas de IA para recrear vos e imagen de seres queridos que ya no están. Porque Alfredo Barbieri murió en 1985 por lo que para Carmen fue nada más -y nada menos- que un momento de gran emoción. El problema es cuando se apela a estos recursos en el caso de muertes recientes, con duelos en pleno proceso…
“El duelo es convertir un fantasma presente en un recuerdo”
Para Rolón, el proceso del duelo tiene una lógica precisa y delicada: la mente debe aceptar la realidad de la pérdida. Es una lucha interna entre el deseo de que el otro siga estando y la certeza de que ya no está. Cuando esa batalla se resuelve bien, la persona puede transformar una presencia dolorosa en un recuerdo que acompaña sin paralizar.
El problema con la inteligencia artificial, según el psicoanalista, es que interrumpe ese proceso justo en el momento más crucial. “El duelo es el difícil trabajo de convertir un fantasma presente en un recuerdo”, explica Rolón. Cuando una aplicación devuelve una versión interactiva del fallecido, con su voz, su imagen y sus gestos recreados con fidelidad, el psiquismo puede quedar atrapado en una negación absoluta que le impide avanzar.
Lo define sin rodeos: es un elemento “peligrosamente psicotizante”.
Lo que la IA no puede reemplazar
Rolón identifica tres riesgos concretos en estas prácticas. El primero es que imposibilita la resolución del duelo: sin una ausencia real que demuestre la pérdida, la mente no tiene herramientas para convencerse de que el ser querido ya no está. El segundo es que puede cortar los lazos con la realidad: cuando el deseo gana sobre los hechos, el resultado puede ser un estado donde el sujeto pierde contacto con lo fáctico. El tercero es que fomenta una pseudoconversación que evita el dolor constitutivo de la pérdida, impidiendo que la persona desarrolle las herramientas para afrontar futuras ausencias.
El verdadero trabajo del duelo
La alternativa que propone el psicoanalista no es cómoda pero sí honesta: asumir la tristeza, los llamados que no llegan, las ausencias que no se llenan. No buscar una felicidad ficticia en la negación sino atravesar el dolor que la pérdida exige.
“Hay pérdidas que tenemos que afrontar y que tenemos que asumir y que tenemos que sobrellevar. Esto es la vida, este no es un juego”, concluye Rolón.
La tecnología puede recrear una voz, una imagen, un gesto. Lo que no puede recrear es la presencia real. Y confundir una con la otra, advierte Rolón, tiene un precio que el psiquismo termina pagando.
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