
No hacer la cama por la mañana, una costumbre que suele asociarse al desorden o la falta de disciplina, podría estar vinculada con una mayor creatividad. Así lo plantea un estudio publicado en la revista científica Psychological Science, encabezado por la investigadora Kathleen Vohs, que analizó cómo los ambientes influyen en el pensamiento y la conducta.
Según la investigación, los espacios desordenados estimulan procesos mentales relacionados con las ideas originales y la innovación. La hipótesis sostiene que un entorno menos estructurado favorece la ruptura de rutinas rígidas y estimula respuestas menos convencionales frente a los problemas cotidianos.
La propia Kathleen Vohs resumió la conclusión del trabajo asegurando que los ambientes desordenados pueden impulsar la creatividad que necesitan las empresas y las sociedades. En cambio, los espacios organizados tienden a promover decisiones más racionales, cautelosas y tradicionales.

Los especialistas remarcan que hacer o no hacer la cama no determina la personalidad de alguien, sino que responde a necesidades distintas. Algunas personas encuentran tranquilidad en el orden y pueden experimentar ansiedad si no cumplen ciertas rutinas, mientras que otras priorizan la espontaneidad o simplemente manejan otros tiempos durante la mañana.
Además, desde el punto de vista sanitario, los expertos recomiendan no tender la cama inmediatamente después de levantarse. Ventilar las sábanas y dejar circular aire ayuda a reducir la humedad acumulada y dificulta la proliferación de ácaros, mejorando la higiene del dormitorio. Para los profesionales, el equilibrio entre orden, creatividad y salud depende de cada contexto y estilo de vida.
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