
Un descubrimiento reciente en Asia sorprendió a la comunidad científica al revelar la existencia de una especie marina con características prácticamente inalteradas durante 300 millones de años. El protagonista es un tipo de molusco conocido como quitón, encontrado en las costas del sur de Corea del Sur.
El hallazgo abre nuevas preguntas sobre la evolución de ciertos organismos que parecen resistir el paso del tiempo. Según los investigadores, este animal conserva una estructura muy similar a la de sus antecesores prehistóricos, lo que lo convierte en un caso excepcional dentro del mundo marino.
La especie, denominada Acanthochitona feroxa, fue identificada por un equipo de la Universidad Nacional Kyungpook tras varios años de estudio en distintas zonas costeras. Los ejemplares analizados presentan rasgos únicos que permitieron diferenciarlos de otras especies cercanas.

El hallazgo no solo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad marina en Asia oriental, sino que también aporta información clave para entender cómo algunos linajes logran mantenerse estables durante períodos extremadamente largos.
Un “fósil viviente” que desafía la evolución
Para identificar esta nueva especie, los científicos combinaron técnicas modernas de análisis genético con observaciones detalladas de su morfología. En particular, utilizaron secuenciación de ADN mitocondrial y microscopía electrónica para estudiar sus estructuras.

Este enfoque permitió detectar diferencias precisas con otras especies del mismo género, algo especialmente complejo en organismos que presentan características externas muy similares. El uso de herramientas moleculares ayudó a evitar errores comunes en la clasificación tradicional.
Los análisis revelaron rasgos distintivos, como espículas dorsales específicas y una rádula con una forma particular, lo que confirmó que se trataba de una especie no registrada previamente.
Cómo es este molusco y dónde vive
Acanthochitona feroxa posee un cuerpo ovalado con ocho placas articuladas y un cinturón cubierto de pequeñas espinas. Su apariencia robusta y las espículas alargadas le otorgan un aspecto que los investigadores describieron como “fiero”.

Los ejemplares pueden alcanzar hasta 21 milímetros de largo y presentan una coloración que varía entre tonos grises, marrones y negros, con algunas tonalidades azuladas en sus placas. Habita en zonas intermareales, especialmente bajo piedras en ambientes lodosos. Su presencia en estas áreas costeras demuestra una gran capacidad de adaptación a condiciones variables del entorno marino.
Por qué es importante este hallazgo
Los quitones son considerados “fósiles vivientes” debido a su estabilidad morfológica a lo largo de aproximadamente 300 millones de años. En este caso, el linaje al que pertenece esta especie se habría separado de otros grupos hace unos 84 millones de años.
El estudio incluyó el análisis de cerca de 300 ejemplares, lo que permitió reforzar la identificación de la especie y confirmar su singularidad dentro de la familia Acanthochitonidae. Además, los investigadores detectaron que esta especie solo ha sido encontrada en aguas de Corea del Sur, lo que sugiere que podría tratarse de un organismo endémico de esa región.
Un aporte clave para la ciencia
Los datos obtenidos no solo permiten mejorar la clasificación de estos moluscos, sino que también ofrecen herramientas para estudiar procesos evolutivos en organismos marinos primitivos.
El uso combinado de análisis genético y observación morfológica marca un avance importante en la forma de estudiar especies con características similares, donde las diferencias pueden ser difíciles de detectar a simple vista.

Para los científicos, este descubrimiento podría servir como base para futuras investigaciones sobre biodiversidad marina y evolución en el Pacífico occidental, en un contexto donde todavía quedan muchas especies por identificar.
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