Del “no va a andar”… a la cosecha récord de trigo

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires modificó el jueves su estimación de la cosecha de trigo. Ahora la pronostica en 25,5 millones de toneladas, 1,5 millones más que en el cálculo anterior, que data del mes pasado. Es un récord histórico. Una gran noticia, tanto para el sector como para el conjunto de la economía.

Ya se cosechó un 35%, y ahora el meridiano de la recolección está en plena zona núcleo –el eje Marcos Juárez-Pergamino—que no es la de máximo potencial, pero sorprende el nivel de los rendimientos. Hemos estado en lotes que promediaron más de 7.000 kg, como los de la familia Testa en Ocampo o lotes de Espartina cerca de Colón. Y veníamos ya desde octubre viendo rindes inéditos en el norte de Santiago del Estero.

Según la misma Bolsa, el rinde promedio llegará a los 35 quintales por hectárea. Es para sacar pecho: por primera vez supera al de los Estados Unidos, que exhibe una media de 32 quintales. Pero conviene ser objetivos: el trigo no es precisamente donde se destaca la agricultura norteamericana, con ventajas competitivas mucho más desarrolladas para maíz y soja. En este caso, lo que interesa es la tendencia: primero, acortamos la brecha, y ahora los estamos superando.

Sin embargo, lo que realmente impacta es la brecha entre los de punta y el promedio. Y esto se va a agrandar a medida que la cosecha avance hacia el sur, donde se verán muchos lotes de cerca o por encima de los 100 quintales por hectárea. Siempre y cuando el daño de las heladas tardías (las que castigaron al sur de la ruta 5 la primera semana de octubre) haya sido acotado.

La gran pregunta que todos se hacen es cuánto hay de clima y cuánto de tecnología. La respuesta, desde estas páginas: “es la tecnología, estúpido”. Hace treinta años algunos expertos sostenían que en la Argentina no había condiciones para trigos de cien quintales. Hoy se quemaron todos los papeles. La nueva genética, a partir de la generación Baguette, puso un nuevo piso. Desde que se lanzó la primera variedad (Baguette 10) superó a las mejores en cada región. El “gap” era evidente.

Hoy todos los semilleros incorporaron germoplasma europeo de punta, rompiendo definitivamente el paradigma de la genética “defensiva”. La introducción se la debemos a la visión de Francisco Firpo y Eduardo Leguizamón, que desde Nidera tuvieron que pelear con el “no va a andar” que presagiaban muchos especialistas. Que los problemas de calidad, que las enfermedades, que la mayor exigencia en nutrición. “En Francia subsidian”, explicaban.

La respuesta (dimos la batalla en estas páginas desde hace 30 años) era que si nosotros hacíamos lo mismo, tendríamos resultados parecidos. Si aplicábamos el paquete europeo en nuestro sistema tradicional, lo único que íbamos a lograr era un trigo revolcado. Nos faltaba la genética y el manejo. Bueno, aprendimos a darle de comer en serio, a controlar malezas, enfermedades, insectos. Aquí estamos, vamos llegando, y la buena noticia es que queda mucha tela para cortar.

La cuestión es que con estos rindes, el trigo dejó de ser el antecesor pobre de la soja, para pasar a ser un protagonista esencial. Imaginemos una soja de 30/35 o un maíz de 80 quintales sobre estos trigos en la zona núcleo…

Y hay más. Esta misma semana, la secretaría de Agricultura emitió un informe en el que resalta un aumento de 60.000 hectáreas en la superficie regada. Y hace eje en la incorporación de 600 nuevos pivotes, con una inversión de 140 millones de dólares. Fantástico que esto haya ocurrido en tiempos de turbulencia. Imaginemos lo que podríamos lograr si, una vez que se consoliden pasos clave como la reducción del costo de la energía, el riego complementario en todas las regiones trigueras donde haya agua disponible. Si no la hay, habrá que llevarla.

Hoy, cuando se habla de agua, es para sacarla porque nos seguimos inundando, como hace 200 años. Hoy hay que pensar distinto. En grande.

fuente: CLARIN

Artículos Relacionados

Volver al botón superior

Adblock Detectado

Considere apoyarnos deshabilitando su bloqueador de anuncios