
El brindis anual de las entidades que representan a las 4 cadenas de cultivos reflejó, este miércoles, el ánimo con el que la agroindustria cierra este 2025. La representación del campo es diversa, pero la suma de la Asociación de Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), la Asociación de la Cadena de la Soja (Acsoja), la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) y la Asociación Argentina de Trigo (Argentrigo), con todas las empresas y productores involucrados en esas organizaciones, tiene una densidad simbólica determinante.
Al sumarle la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y la Federación de Acopiadores, que también esta semana cerraron el año con asociados, funcionarios, periodistas y amigos, se conforma el mosaico de temas que hoy protagonizan la agenda agropecuaria.
El titular de Acsoja, Rodolfo Rossi, fue el encargado de hablar en el acto realizado en el salón Belgrano de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdC) y advirtió que hay un estancamiento productivo y de rendimientos como consecuencia de las condiciones económicas y limitantes estructurales, ante lo cual pidió un acompañamiento institucional, previsibilidad y una baja en la presión impositiva.
Remarcó que “si queremos que el sistema productivo sea protagonista del desarrollo, necesitamos un marco institucional que acompañe, respete y potencie”. Y propuso “mesas de trabajo con objetivos concretos que permitan asignar y concertar las prioridades y trabajarlas en propuestas efectivas”.
Sobre las retenciones (derechos de exportación) dijo que son “el principal condicionante para el desarrollo productivo. Hay capacidad ociosa desde el sector de la producción a la industria exportadora”. Consideró una “muy buena decisión” la baja de los DEX en enero, que en el caso de la soja fue del 33% al 26% y luego en septiembre al 0% para todos, por un período efectivo para el objetivo del gobierno, pero muy corto”.
En el mismo sentido se pronunció Fernando Rivara, presidente de los acopiadores “No puede ser que un país que necesita exportar cobre impuestos a sus exportaciones. Los productores argentinos no deben seguir subsidiando a los productores brasileños y norteamericanos”, enfatizó. Y puso en consideración que sectores como la energía, la minería o Vaca Muerta lograron desarrollarse bajo marcos estables, mientras que el agro “convive con cambios permanentes” que afectan su competitividad”.
Desde ASA también destacaron “la importancia de sostener un marco regulatorio que aporte previsibilidad y consolide reglas claras, en una reunión realizada en la sede central de GDM en Chacabuco que congregó a representantes de compañías familiares, cooperativas, firmas nacionales y referentes internacionales, para intercambiar ideas sobre competitividad y la adopción tecnológica”.
El director ejecutivo de ASA, Alfredo Paseyro, subrayó que “la institucionalidad es un pilar del desarrollo semillero”. Remarcó que lograr espacios compartidos con la SAGyP, INTA, INASE y SENASA fortalece la toma de decisiones y permite avanzar en temas regulatorios que impactan directamente en la competitividad del sector.
Rossi también solicitó “previsibilidad que evite los imprevistos en el camino de una reducción progresiva y efectiva (de las retenciones) que no quite transparencia al mercado y que permita actuar con las valiosas herramientas comerciales. En consecuencia, seguramente las inversiones se concretarán”.
En consenso, las cadenas propusieron una lista de reformas estructurales para que “el país tenga oportunidades”: reforma fiscal y laboral; plan de infraestructura; ley de propiedad intelectual en las semillas; una nueva ley de biocombustibles para aumentar el corte; una ley de presupuestos mínimos para la aplicación de fitosanitarios; impulsar el uso de fertilizantes; y seguros para el agro que los protejan de los riesgos de la actividad.
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