
El Senado aprobó en general la modificación de la Ley de Glaciares por 40 votos afirmativos, 31 negativos y una abstención, en medio de fuertes cruces políticos y ambientales. Luego de esa definición, la Cámara alta avanzó con el tratamiento en particular, artículo por artículo, en un debate que podría introducir cambios sensibles en la protección de las reservas hídricas del país.
En ese contexto, el diputado nacional Nicolás del Caño calificó la votación como irregular y denunció un acuerdo entre sectores del oficialismo y senadores para garantizar el resultado. “Un escándalo la votación de la modificación de la Ley de Glaciares en el Senado. Ni siquiera tenían el texto final propuesto antes de la votación en general”, afirmó. Además, sostuvo que “con la billetera del lobby minero compran los votos para destruir la ley que protege los glaciares y áreas periglaciares” y apuntó contra legisladores del peronismo que acompañaron la iniciativa.

Por su parte, la exdiputada Myriam Bregman también cuestionó el proceso y habló de una maniobra previa a la sesión. “Estamos viendo una seguidilla directamente delincuencial. Como pasó con la reforma laboral, no les importa ni conocer lo que van a votar porque los negociados los están haciendo en otro lado”, expresó. Al igual que Del Caño, reclamó organizar “una gran movilización nacional para frenar la destrucción de la Ley de Glaciares” y evitar que el proyecto sea convertido en ley en Diputados.

Ambos dirigentes coincidieron en cerrar sus mensajes con la misma consigna: “¡El agua no se negocia!”. El debate continuará en la Cámara de Diputados, donde se definirá si la iniciativa obtiene sanción definitiva o si las críticas logran frenar su avance.



