
El panel “Cómo están cambiando las redacciones: IA, automatización y nuevos flujos de trabajo”, realizado en el marco de la 190ª Junta de Directores de ADEPA, ofreció una hoja de ruta sobre cómo los medios argentinos —desde referentes regionales hasta grandes diarios nacionales— están asimilando la irrupción de la inteligencia artificial generativa. Bajo la moderación de Francisco Muñoz, director de OPI Santa Cruz , tres referentes de la industria compartieron sus experiencias, miedos y estrategias para navegar lo que consideran una transformación de paradigma sin precedentes.
La batalla por la relevancia y el vínculo directo
El debate comenzó con la intervención de Rodrigo Rotonda, Director General de Grupo El Eco de Tandil , quien planteó una distinción fundamental para los medios regionales: la elección entre ser «cabeza de ratón o cola de león». Para Rotonda, competir por alcance masivo en el habla hispana frente a gigantes nacionales es una «batalla perdida». En su lugar, propuso que la IA sea un puente para fortalecer lo que llamó «comunidad» en lugar de «audiencia», priorizando la cercanía.

Rotonda advirtió sobre una incipiente «industrialización de la industria de los medios». Señaló que, aunque la IA reduce procesos de redacción de dos horas a apenas diez minutos , esto obliga a los periodistas a mutar su rol de escritores a editores. «Eso también genera un nuevo problema o desafío que es evitar la atrofia intelectual», sentenció, subrayando que una IA sin estrategia es simplemente un «juguete caro». Su conclusión fue clara: «La estrategia traza al norte, la IA potencia nuestra capacidad, pero la comunidad nos da nuestras razones».
Experimentación y hallazgos en el corazón de la provincia
A su turno, Lisandro Guzmán, Editor General Multiplataforma de La Voz del Interior , coincidió en que el cambio actual es el más grande en sus 24 años de trayectoria. En el diario cordobés, la implementación de la IA se gestiona a través de una mesa de gobernanza que incluye a las áreas de sistemas y comercial, bajo un decálogo ético que considera a la tecnología como un «copiloto» que requiere supervisión humana constante.

Guzmán compartió casos concretos donde la IA permitió hallazgos que el «ojo humano periodístico» difícilmente habría detectado. Relató cómo, al procesar leyes de tránsito con NotebookLM, descubrieron un insólito apartado sobre el traslado de peces en las rutas de Córdoba. Más impactante aún fue el uso de herramientas forenses de IA para analizar fotos de una planta atómica en un barrio popular, detectando componentes radiactivos en la maquinaria; una investigación que actualmente tiene repercusiones en la justicia. «Hemos transformado ese miedo que muchas veces tenemos a la disrupción en la mayor oportunidad para el periodismo de calidad», afirmó.
Soberanía de datos y personalización del producto
Finalmente, Gastón Roitberg, Secretario de Redacción a cargo del proyecto Experiencia de suscriptores (SX) en La Nación, aportó una visión crítica para evitar lo que denominó «tecnofascinación». Para Roitberg, la IA no es la solución mágica a la pérdida de relevancia o desconfianza en los medios , sino una herramienta que debe enriquecer la propuesta de valor para que el suscriptor decida quedarse. Alertó especialmente sobre la «pérdida de soberanía» frente a los algoritmos de las grandes plataformas.

En La Nación, la estrategia se centraliza en el equipo «AI Core» , que desarrolla herramientas como correctores ortográficos y traductores entrenados con el propio archivo histórico del diario para evitar alucinaciones y errores de fuentes no confiables. Roitberg destacó el uso de la IA para procesar 9.000 segmentos de discursos presidenciales, permitiendo a la audiencia visualizar patrones y tonos de la dialéctica oficial. Su mensaje final fue una invitación a mirar el talento interno: «La transformación pasa por las personas. Hay mucha gente en cada uno de los medios de ustedes que tiene un conocimiento por arriba de la media».
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