
Muchos cordobeses entendieron cómo dominar un teclado en aquel subsuelo del complejo Cinerama, en los cursos de dactilografía u operador de PC que dictaba Institución Cervantes.
Con mucha visión, el sanjuanino Francisco Humberto Vitale inició esta institución hace 61 años. A lo largo de las décadas, evolucionó sobre el eje de ofrecer formación con fuerte componente práctico en disciplinas demandadas por el mundo del trabajo.
Hoy, su abanico de carreras de pregrado incluye informática, inteligencia artificial (IA), recursos humanos, marketing, administración, higiene y seguridad y gestión inmobiliaria, que cursan más de tres mil alumnos. A eso se suma su unidad de capacitación y actualización permanente, con cursos y diplomaturas demandadas por empresas e instituciones.
Conducida por un consejo de administración en el que Magalí Guzmán es una pieza clave, la institución prepara una nueva etapa: llevar sus carreras hacia el interior de Córdoba a través de aulas híbridas y ampliar el alcance de una propuesta que busca combinar formación práctica, salida laboral y acompañamiento durante todo el proceso educativo.
En diálogo con La Voz, Guzmán repasó las claves de la vigencia que supo construir Cervantes, y su fórmula para seguir creciendo.
–Cervantes comenzó hace 61 años enseñando dactilografía y “computación” cuando el uso de esa tecnología todavía era algo incipiente. ¿Cómo surgió esa idea?
–Humberto Vitale, su fundador, era realmente un visionario. No tenía formación académica, pero era un apasionado por la educación. Empezó en el garaje de su casa, dictando cursos e investigando qué era lo que se usaba en ese momento, lo más innovador. Era sanjuanino y, una vez que se instaló en Córdoba, inició con cursos de dactilografía. Como eso no le resultó suficiente, salió por el mundo a aprender, a buscar alternativas. Nuestro curso de dactilografía viene originalmente desde España. También estuvo en Estados Unidos. Afianzó los cursos y entonces fue por carreras. Así entró en la educación superior.

–¿Cómo funciona la conducción de la institución?
–Nació como una empresa familiar a manos de Humberto. Luego, quien continuó su legado fue Nydia, su hija, ingeniera, con los mismos principios. Cervantes es hoy una unidad de negocio de Fundación Universitaria Cervantes, que está administrada por un consejo de administración al que hace unos 10 años me incorporé junto con Gustavo Mallea. También está Agustín Landeau, que es el hijo de Nydia. Tenemos otra unidad de negocio: nuestro Centro de Capacitación y Actualización Permanente (Cecap), donde dictamos los cursos. Nos complementamos.
–Aquella dactilografía de hace 60 años quedó muy atrás…
–Hemos actualizado ese curso original para las propuestas que utilizamos ahora, pero se sigue dictando. En muchos ámbitos sigue siendo demandada esa habilidad. Por ejemplo, para el ingreso a la Justicia cordobesa o, en su momento, para el ingreso a Medicina era un requisito. Hoy estamos acostumbrados a utilizar nuevas tecnologías o el celular, pero en la práctica diaria, para el trabajo y para el estudio, es importante manejar el teclado. Nos ahorra tiempo.
–¿Cuál es hoy la oferta académica de Cervantes? ¿La informática sigue siendo un eje?
–Sigue siendo un eje. Además de la carrera de analista, también tenemos Desarrollo Web, Ciencias de Datos e IA, que es la última que incorporamos a partir de necesidades que identificamos. Después tenemos el área empresarial, con Recursos Humanos, Marketing y Administración de Empresas. También está el área de higiene e industria, con la carrera de Higiene y Seguridad, y la jurídica, con Gestión Inmobiliaria. Estamos tratando de sumar nuevas en 2027 a partir de investigar lo que requiere el mercado, aprendiendo del nexo que mantenemos con más de 300 empresas y la vinculación con el Ministerio de Educación.
–¿Qué público captan con esa oferta?
–Las carreras duran entre dos años y medio y tres años. Recibimos personas interesadas en una formación muy orientada a la práctica, de corta duración, pero con la posibilidad de poder extenderla. Todas nuestras carreras están articuladas con universidades. Tenemos un público de entre 18 y 22 años, que acaba de salir del secundario, se inicia en el nivel superior y busca una carrera corta con salida laboral rápida. También tenemos personas con formación previa que quieren actualizar sus conocimientos. Y otro segmento que ya trabaja, formó una familia y necesita una carrera corta, pero también facilidades para cursarla. Ahí tiene mucha relevancia nuestra propuesta de aulas híbridas.
–¿Cursos a distancia?
–Sí, a través de ellos pueden cursar desde cualquier lugar donde estén ubicados. Solamente necesitan un dispositivo. Ellos participan de las clases, ven a los alumnos presenciales y al docente y también son vistos. Es como estar en nuestra sede de Santa Rosa, pero a distancia.
–¿Cuántos alumnos cursan así?
–Hoy tenemos, en todas nuestras carreras, tres mil alumnos. Entre 20% y 25% reside fuera de la ciudad, en el interior o en otras provincias. Trabajamos mucho para llegar con nuestra oferta al interior de Córdoba. Esa es una de nuestras grandes apuestas para seguir creciendo el próximo año. No planeamos abrir otras sedes físicas, sino capitalizar toda la infraestructura tecnológica y el entrenamiento que tenemos en el sistema híbrido.
–¿Cuál es la carrera “estrella”?
–La que más alumnos tiene es Recursos Humanos, desde hace mucho tiempo. Tiene que ver con cómo evoluciona el mercado y con cuáles son las necesidades. Ahora se hace mucho foco en la gestión del capital humano en las empresas. Históricamente se tomaban como capital sólo cuestiones económicas, mobiliarias e inmobiliarias. Ahora también se tiene en cuenta el cuidado del talento, una administración adecuada para cuidar a quienes colaboran y sustentan una empresa.
–Un factor clave es el costo. ¿Qué valores tienen sus carreras para el alumno?
–Varían de una a la otra. Hoy las cuotas oscilan entre $ 150 mil y $ 180 mil. Además, por los vínculos que tenemos con tantas empresas, tenemos convenios especiales; sus empleados y familiares directos acceden a 20% de descuento en la cuota y a 50% en la matrícula. También tenemos acuerdos con colegios de la ciudad de Córdoba.
–¿Colegios secundarios?
–Sí, a cada colegio que firma con nosotros le otorgamos una beca Francisco Humberto Vitale, que se asigna a un egresado no solamente por desempeño académico, sino también por mérito en general. Buscamos brindar oportunidades a alumnos que tienen dificultades económicas. Hasta hoy hemos firmado convenios con 50 colegios, a cada uno dimos una beca. En paralelo, todos los alumnos y empleados acceden a descuentos como si fueran empresas amigas.

–¿También trabajan con alumnos secundarios para facilitar ese paso crítico hacia la educación superior?
–Estamos trabajando sobre un proyecto del Ministerio de Educación que apunta a la inserción del alumno en el nivel superior. Les permite, a quienes transitan el último año del secundario, cursar una materia en cualquiera de nuestras carreras y, luego de aprobarla, acreditarla como saber. Nosotros los recibimos sin que abonen nada y los acompañamos con un esquema especial que hemos desarrollado para que puedan adaptarse.
–¿Cuántos chicos están participando?
–En marzo, tuvimos 19 alumnos y ahora tenemos 54. Cursan durante un cuatrimestre una materia troncal de la carrera que ellos seleccionaron. Para nosotros también es un desafío porque recibimos a alumnos menores de edad dentro de grupos de adultos y tenemos que generar esa simbiosis. Todo esto tiene que ver con un modelo de negocio no sólo inspirado en la rentabilidad, sino también en defender el valor fundamental de la educación de calidad.
–Pasemos a la oferta de cursos. ¿Cómo nació Cecap?
–Comenzó como una unidad dedicada a cursos presenciales. Empezamos a dictar cursos abiertos y vimos que, trabajando con tantas empresas, existía una oportunidad para avanzar con capacitación in-company. Hace dos o tres años hicimos una diplomatura de marketing, algunos cursos de ventas, y empezamos a vincularnos con compañías. También abrimos una línea de trabajo con el club Belgrano.
–Son vecinos…
–Los somos, entonces nos dimos la oportunidad de conocernos. Con Belgrano hacemos capacitación vinculada con ventas y gestión, para que quienes estaban al frente de las boleterías pudieran atender correctamente a sus asociados. Después comenzamos con el club Talleres y este es el tercer año en el que le hacemos el plan anual completo de capacitaciones. Son entre 10 y 20 capacitaciones por año, que duran dos o tres meses. Trabajamos sobre team building, ventas y otras destrezas.
–¿Son planes a medida?
–La empresa selecciona la temática y nosotros buscamos el aliado adecuado para brindarla. La capacitación se adapta a la realidad de la empresa y a lo que solicita. No es un paquete cerrado. No es “te doy oratoria” en general, sino enfocada a sus necesidades. Tenemos una agenda de aliados y de temáticas. Si no contamos con una determinada capacitación, la buscamos, seleccionamos profesionales y armamos la propuesta de acuerdo con el perfil que necesita la empresa. La mayoría se dicta dentro de las empresas, en sus sedes. Otras eligen esquemas híbridos o vienen a nuestra sede. Hoy contamos con unas 120 ofertas y temáticas y alrededor de 50 docentes aliados.
–¿También tienen cursos ya cerrados?
–Sí. Estamos muy contentos con un nuevo proyecto: encapsular ciertos cursos para que los interesados que no pueden cumplir con un horario presencial puedan tomarlos desde su casa, en el momento que puedan. La persona compra el curso, lo realiza y tiene evaluaciones y finalmente obtiene la certificación. Es una modalidad asincrónica que también estará disponible para el público en general, no solamente para empresas.
–¿Esta unidad de negocio crece?
–Sí, va creciendo. Nosotros nos fuimos adaptando, salimos de nuestra sede y fuimos a buscarlas. Las necesidades de las empresas también nos hacen crecer. Hasta ahora, hemos trabajado con unas 15 y queremos sumar a más.
–Se habla mucho de que la velocidad que la tecnología les imprime a todas las actividades genera mayor demanda de carreras cortas. ¿Sienten ese proceso?
–Hay una necesidad global de buscar carreras más cortas, más enfocadas y específicas. Nos favorece porque, al ser tecnicaturas, las enfocamos mucho en la práctica. Satisfacen a quien busca una salida laboral rápida y adquirir contenidos específicos. Trabajamos mucho en la calidad docente y buscamos que los profesionales frente al aula puedan traer ejemplos de la vida cotidiana y oportunidades de inserción. Tenemos prácticas profesionalizantes que impulsan al alumno a trabajar mientras se forma.
–¿Ustedes generan esa práctica en empresas?
–Hay alumnos que ya trabajan y tienen la posibilidad de hacer la práctica en su empresa. Nosotros, en cada vinculación que realizamos, planteamos también la posibilidad de que nuestros alumnos puedan hacer la práctica.
–¿Qué perfil buscan en los docentes?
–Tenemos desde docentes muy jóvenes hasta otros con una trayectoria de muchos años en Cervantes. Un punto en común clave es que tienen una vida laboral dentro de empresas. Ellos ejercen lo que enseñan, lo traen y lo transmiten. El otro hilo común fundamental es que aman educar.
Vocación de educar
Nombre. Magalí Guzmán (53).
Casada con. Carlos.
Hijos. Macarena y Juan Cruz.
Hobby. Estudia italiano y realiza cerámica.
Cargo. Representante legal de Institución Cervantes. Secretaria de Fundación Universitaria Cervantes (Funic). También es directora comercial y de marketing. Gustavo Mallea es presidente de la Fundación y Agustín Landeau, descendiente del fundador, es su tesorero.
Formación. Licenciada en Recursos Humanos.
Empresa. Fundación Institución Cervantes. Cuenta con dos unidades de negocios: Cervantes, institución de educación superior responsable del dictado de una oferta de ocho carreras de pregrado, y el Centro de Capacitación y Actualización Permanente (Ccap), que brinda cursos y formación continua. Diseña capacitación a medida para empresas.
En números. Tiene tres mil alumnos que cursan sus carreras de pregrado. Mantiene convenios con 350 empresas y organizaciones de distinto tipo con las que articula acciones y a las que ofrece beneficios. Su sede está en barrio Alberdi.
Teléfonos. (0351) 489-0008 y 351 543-7064.
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