Cuáles son los increíbles beneficios de tomar vitamina D, comprobados por la ciencia

Mantener un sistema inmunológico fuerte y un bienestar mental adecuado se ha vuelto una prioridad para la salud. Factores como la alimentación, el estrés y la exposición a agentes externos influyen en la capacidad del organismo para responder frente a desafíos diarios.

El correcto funcionamiento del cuerpo depende de diversos nutrientes y compuestos que regulan procesos biológicos esenciales. La falta de estos elementos puede afectar tanto la salud física como la estabilidad emocional.

Investigaciones recientes muestran que ciertos hábitos de vida y componentes presentes en la dieta contribuyen a mejorar las defensas naturales y a mantener un equilibrio psicológico frente a situaciones de estrés.

Adoptar rutinas saludables, combinar una alimentación equilibrada con hábitos que favorezcan la absorción de nutrientes y prestar atención a las señales del cuerpo ayuda a fortalecer la salud integral y la resiliencia.

Según el sitio Tua Saúde, la vitamina D es un nutriente fundamental para el organismo que interviene en el equilibrio de minerales, el funcionamiento de sistemas vitales y la prevención de diversas condiciones de salud.

Este compuesto no solo influye en la fortaleza de huesos y dientes, sino que también actúa sobre el sistema inmunitario, el metabolismo y la función muscular, lo que lo convierte en un elemento clave para el bienestar general.

Los expertos recomiendan exponerse a la luz solar para sintetizar vitamina D. Foto: Shutterstock.

Beneficios principales de la vitamina D:

Fortaleza ósea. La vitamina D mejora la absorción de calcio y fósforo en el intestino, favoreciendo la mineralización de los huesos y reduciendo el riesgo de fracturas y problemas como la osteoporosis.

Prevención de la diabetes tipo 2. Este nutriente contribuye al proceso de producción de insulina, la hormona que regula los niveles de glucosa en sangre, lo que puede ayudar a disminuir la probabilidad de desarrollar diabetes.

Refuerzo del sistema inmunológico. Al potenciar la actividad de células de defensa como macrófagos y linfocitos, la vitamina D contribuye a una respuesta inmunitaria más efectiva frente a infecciones y procesos inflamatorios.

Salud cardiovascular. Participa en la función de los músculos cardíacos y en la regulación de enzimas relacionadas con la presión arterial, apoyando así el buen funcionamiento del corazón.

Función y fortaleza muscular. Interviene en la contracción y relajación de los músculos, aportando a la fuerza, el equilibrio y la prevención de caídas o lesiones, especialmente en personas mayores.

Salud de la piel. Influye en la regulación de células cutáneas responsables de la protección e hidratación de la piel, contribuyendo a su integridad y bienestar.

fuentes y formas de obtener vitamina D:

La vitamina D se encuentra en alimentos de origen animal como pescados grasos, huevos y productos lácteos.

La vitamina D3 (colecalciferol) se produce en la piel mediante la exposición al sol, aunque también se encuentra en alimentos de origen animal como pescados grasos, huevos y productos lácteos. La forma D2 (ergocalciferol) está presente en algunos vegetales, hongos y alimentos fortificados, así como en suplementos nutricionales.

Cantidad diaria recomendada y diferencias entre D2 y D3:

La cantidad de vitamina D que se recomienda consumir diariamente varía según la edad y la etapa de la vida: niños pequeños requieren alrededor de 10 mcg al día, personas de entre 1 y 70 años cerca de 15 mcg y adultos mayores de 70 años alrededor de 20 mcg. Tanto la D2 como la D3 contribuyen a cubrir estas necesidades, aunque la forma D3 se produce directamente en el cuerpo con la exposición solar y también se encuentra en alimentos de origen animal.

Niveles normales en sangre y deficiencia:

Los valores de vitamina D en sangre se consideran normales cuando superan los 20 ng/mL en personas saludables. Valores más altos (entre 30 y 60 ng/mL) suelen recomendarse en grupos de mayor riesgo, como adultos mayores o quienes presentan condiciones de absorción alterada. La deficiencia puede manifestarse a través de dolor y debilidad muscular, fragilidad ósea y riesgo aumentado de osteoporosis o raquitismo.

Riesgos del exceso de vitamina D:

Los suplementos de vitamina D solo deben consumirse bajo supervisión médica.

Aunque es poco común, un consumo excesivo de vitamina D, generalmente por el uso inadecuado de suplementos, puede elevar los niveles de calcio en sangre y provocar síntomas como falta de apetito, náuseas, debilidad muscular, presión arterial alta y problemas renales o cardíacos.

fuente: CLARIN

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