
Los detalles de los productos suelen pasar desapercibidos, pero a veces cuentan con funciones importantes para el objetivo final del mismo. Algo así pasa en el caso de las toallas y la franja que tiene en una de sus puntas, que tiene un aspecto completamente desapercibido.
Aunque muchos piensan que se trata solo de un adorno, la franja o cenefa sin felpa en los extremos de las toallas cumple un papel fundamental en su durabilidad y funcionalidad. Este detalle, presente en casi todos los modelos del mercado, es clave para alargar la vida útil de las prendas, facilitar su uso diario y maximizar su rendimiento en el hogar. Comprender el propósito de esta franja ayuda a aprovechar mejor las toallas y a cuidarlas adecuadamente para que se mantengan como nuevas por más tiempo.
La cenefa suele estar confeccionada con una tela más firme y menos absorbente que el resto de la toalla. Su presencia no solo refuerza los extremos y previene el deshilachado, sino que también permite colgar la toalla con mayor facilidad y precisión, evitando que termine arrugada o amontonada en el baño. Así, lo que parece un simple detalle estético, en realidad tiene una función práctica y prolonga la vida del producto.

Para qué sirve la franja sin felpa en las toallas y por qué es clave para su vida útil
La cenefa o franja sin felpa es esa tira de tejido más firme que aparece en uno o ambos extremos de las toallas. Su función principal es reforzar los bordes, evitando que el tejido se deforme, se estire o se deshilache con el uso frecuente y los lavados. Gracias a esta estructura, la toalla conserva su forma y no pierde funcionalidad ni aspecto con el paso del tiempo.
Además, la cenefa facilita el colgado diario, ayudando a que la toalla se seque de manera uniforme y rápida. Esto reduce la proliferación de hongos y bacterias, y previene los malos olores. En la confección industrial, la franja marca el inicio y el final del tejido, permitiendo cortes y costuras más precisos y resistentes. También evita que el tejido se desarme durante el proceso de fabricación.
Este refuerzo adicional hace que la toalla necesite menos mantenimiento y que resista mejor el uso intensivo, una ventaja clave en hogares de mucho movimiento o en el sector hotelero.

Cómo lavar y cuidar las toallas para aprovechar mejor la cenefa
Sacar el máximo provecho de la cenefa depende en gran parte de los cuidados que se le brinden a la toalla. Se recomienda lavar las toallas después de dos o tres usos, utilizando agua caliente (alrededor de 60°C) para eliminar bacterias y microorganismos. Es fundamental asegurarse de que las toallas estén completamente secas antes de guardarlas, para evitar la formación de moho.
Si la toalla desprende mal olor, se aconseja lavarla de inmediato, ya que esto indica un crecimiento microbiano. Además, es importante evitar el uso excesivo de suavizantes, ya que pueden reducir la capacidad de absorción y dañar el tejido a largo plazo. Optar por secar las toallas al aire libre y no sobrecargar el lavarropas ayuda a mantenerlas en buen estado y a conservar la integridad de la cenefa.
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