Cristina Alonso, geriatra: La clave no es vivir 100 años, sino retrasar la fragilidad y mantener la autonomía el mayor tiempo posible

España vive cada vez más. La esperanza de vida al nacer alcanzó los 84,01 años en 2024, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Pero este crecimiento en longevidad despierta una pregunta que empieza a ser incluso más importante que esa cifra: ¿en qué condiciones queremos vivirlos?

Cristina Alonso, geriatra y especialista en fragilidad y envejecimiento saludable, lo explica de esta manera: “En realidad, envejecer no lo podemos parar”, explica en el podcast Vivir 100 años de la Cadena SER. “Pero sí que está claro que, según cómo vivimos, envejecemos”.

La fragilidad se puede revertir

Alonso, que fue presidenta de la Sociedad Española de Medicina Geriátrica y actualmente dirige la Unidad de Geriatría del Hospital de Pontevedra, insiste en que el concepto de “envejecer menos” es incorrecto. La clave está en “mantenernos mejor”.

La doctora define la fragilidad como “ese estadio evolutivo de la pérdida de capacidad intrínseca que precede a la discapacidad”. No obstante, la buena noticia es que, según ella, la fragilidad se puede revertir. “Hay estudios clínicos, ensayos clínicos controlados de alto nivel, que han demostrado sin lugar a dudas que programas de actividad física sencillitos mejoran a los sujetos que tienen fragilidad y les llevan a la situación de robustez”.

Un ejemplo de referencia internacional es el ensayo clínico controlado y aleatorizado de Casas-Herrero y Cadore (publicado en Age). Este estudio demostró que un programa de ejercicio multicomponente de 4 semanas en pacientes nonagenarios logró revertir la fragilidad física en el 66.7% de los participantes.

La importancia de diferenciar el envejecimiento normal de la enfermedad

“Ser muy lento, tener limitaciones, eso no es envejecimiento normal”, advierte la geriatra. Esa confusión es precisamente la que impide que muchas personas mayores reciban la atención que necesitan.

“Con demasiada frecuencia consideramos ‘normales para la edad’ el dolor, la lentitud al caminar, la pérdida de fuerza, las caídas, limitaciones sensoriales o algunos cambios cognitivos”, lamenta . Y añade: “Si damos por sentado que determinados cambios cognitivos forman parte del envejecimiento, podemos retrasar el diagnóstico y las intervenciones que ayudan a preservar la autonomía y la calidad de vida”.

La Organización Mundial de la Salud plantea precisamente el envejecimiento saludable desde esa perspectiva: mantener la capacidad funcional para poder seguir haciendo aquello que da sentido a nuestra vida. Una alimentación adecuada, actividad física y entornos sociales favorables ayudan a reducir el riesgo de enfermedad y dependencia.

Una reforma pendiente en la formación de los médicos

La doctora denuncia la escasa formación en geriatría en las facultades de Medicina. “En el mejor de los casos, los médicos españoles salen con 10-15 horas de formación en geriatría”. Sin embargo, hay motivos para el optimismo: “Cuando hay formación en geriatría, se elige más la especialidad”.

Vivir 100 años: Vivir 100 años: Antonio Garrigues-Walker, Cristina Alonso y Javier Sampedro

Galicia, laboratorio del envejecimiento

Desde su puesto en Pontevedra, Alonso ha puesto en marcha un cambio de modelo en la atención a las personas mayores. Su objetivo: pasar de una medicina centrada en la enfermedad a una medicina centrada en la capacidad funcional. Como ella misma resume: “Lo que Galicia haga bien en envejecimiento hoy, España lo necesitará mañana”.

Marc Mestres

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fuente: CLARIN

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