
La compañía estadounidense Lamb Weston, una de las principales fabricantes de papas fritas congeladas a nivel mundial, comunicó el cierre definitivo de su establecimiento en Munro, partido bonaerense de Vicente López, lo que implicará la desvinculación de cerca de 100 empleados. La medida se enmarca en un proceso de reorganización global de su estructura productiva y apunta a centralizar por completo sus operaciones en la flamante planta del Parque Industrial de Mar del Plata, inaugurada recientemente.
El anuncio causó impacto en el sector, ya que la empresa había inaugurado hace pocos meses la que es su mayor fábrica en el continente, luego de una inversión de 320 millones de dólares. Desde la firma señalaron que la decisión de cerrar la planta de Munro responde a una estrategia destinada a optimizar la rentabilidad y la eficiencia operativa y del capital a nivel global. “Lamb Weston cerrará la planta de Munro, Argentina, y consolidará la producción para América Latina en su moderna planta de Mar del Plata”, informó oficialmente la firma.

La directora de la cadena de suministro de la empresa, Sylvia Wilks, remarcó que el control de costos es un aspecto central para la actividad. “Gestionar eficazmente los costos a lo largo de nuestra cadena de suministro es fundamental para generar valor para los clientes y, al mismo tiempo, priorizar inversiones que modernicen los activos físicos y mantengan operaciones eficientes, resilientes y preparadas para el crecimiento futuro”, afirmó.
Desde la compañía indicaron que los trabajadores alcanzados por la medida recibirán las indemnizaciones correspondientes, de acuerdo con la legislación vigente. La planta de Mar del Plata está ubicada en un predio de 18 hectáreas y tiene una capacidad de producción anual de 120.000 toneladas de papas prefritas congeladas, 4.200 toneladas de puré en escamas y 1.750 toneladas de fécula de papa. En el complejo se desempeñan entre 250 y 300 empleados y la firma ya analiza nuevas inversiones por otros 130 millones de dólares en los próximos años.
Exportaciones, logística y empleo: el trasfondo del cierre de la planta de Munro
La operación de Lamb Weston en la Argentina tiene un fuerte sesgo exportador: entre el 80% y el 85% de lo que produce en el país se envía a mercados regionales, con Brasil como principal destino, de acuerdo con lo que había señalado Romina Broda, vicepresidenta para América Latina de la compañía. Desde su planta en Mar del Plata, la firma apunta a abastecer a gran parte de los 33 países que integran América Latina y el Caribe, mientras que en el mercado interno concentra su actividad en restaurantes y mayoristas.
La decisión de instalarse en Mar del Plata respondió a dos razones clave. Por un lado, la cercanía con las principales zonas productoras de papa del país, ubicadas en Balcarce, Mar del Plata y Tandil. En la Argentina se generan alrededor de 3 millones de toneladas de papa fresca al año sobre unas 70.000 hectáreas cultivadas, de las cuales cerca de 11.000 se destinan a la industria de la papa prefrita congelada. Por otro lado, la proximidad con el puerto local, a unos 16 kilómetros del complejo, permite reducir los costos logísticos vinculados a la exportación.

El cierre de la planta de Munro se inscribe en una serie de decisiones similares tomadas por distintas empresas industriales en los últimos meses. En octubre de 2025, la sueca SKF bajó la persiana de su histórica fábrica de Tortuguitas tras más de un siglo de actividad, como parte de una reestructuración global que concentró la producción en plantas de mayor escala y reemplazó la oferta local con importaciones. En noviembre, Whirlpool anunció el cierre de su planta de lavarropas en Pilar, lo que implicó la salida de unos 220 trabajadores en un contexto de caída del consumo interno y pérdida de competitividad frente a productos importados. Ese mismo mes, la avícola Granja Tres Arroyos clausuró su establecimiento en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, para centralizar operaciones en otra unidad, en el marco de un proceso de reordenamiento productivo.
El caso de Lamb Weston vuelve a poner sobre la mesa el impacto que las reconfiguraciones industriales tienen sobre el empleo y el entramado productivo local, en un escenario atravesado por la búsqueda de mayor eficiencia, escala y alineamiento con las estrategias globales de las multinacionales.
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