
En exclusiva con el programa Futuro Imperfecto de Canal C, hablamos con Ricardo Astini, geólogo, quien explico que el riesgo sísmico en Córdoba es “bajo”.
En medio de la preocupación que despertó el terremoto registrado en Venezuela, el geólogo Ricardo Astini señaló a Canal C que, el último mapa de riesgo sísmico, ratifica que la ciudad Córdoba está considerada dentro del “nivel “bajo” del riesgo sísmico, mientras que la región serrana “está dentro de una tipología moderada”.
Consultado por en el programa Futuro imperfecto, Astini señaló que Córdoba está muy por debajo de tener movimientos de “intensidad tres, mientras que la zona serrana puede estar en el marco de cuatro o algo más”.

El geólogo destacó que esta tipología tiene que ver “con datos estadísticos de toda la región y con datos que también surgen del análisis de campo, con mediciones” muy detalladas.
Para aclarar el desconocimiento general, remarcó que entre los parámetros que se toman “está la recurrencia que es la capacidad de retorno de una estructura de moverse en el tiempo” e indicó que “una recurrencia de las fallas conocidas está en el orden de mil años”.

Astini manifestó que, en el sur de la provincia de Córdoba, en la región de Sampacho, “un grupo de trabajo registraron una recurrencia de 900 a 1.200 años, lo que quiere decir que las fallas en Córdoba tienen un movimiento bastante reducido y de bajo riesgo, con una separación temporal larga”.
“Eso hace a la provincia relativamente segura en cuento a su sismicidad, pero no implica que si uno está en cercanía de estas regiones donde se producen, como en las Sierras Chicas o en las Altas Cumbres, no se sientan los movimientos. Las fracturas tienen un sentido norte-sur”, manifestó.

Detalló que Córdoba “está ubicada en intraplaca, lo que significa que está alejada de los bordes y es una región sísmicamente más tranquila. No significa que estamos libre de sismos, sino que éstos tienen intensidad baja”.
Recordó que, en Cruz de Eje, en 1955, “hubo un sismo de intensidad de casi seis grados, pero la recurrencia de eso es más de mil años, por lo que no va a haber uno en la misma región”.
Reconoció que cuando una placa se desbloquea con un sismo de seis o siete grados, “la superficie se abre a uno o dos metros” y ello genera situaciones muy difíciles de manejar desde el punto de vista de las estructuras.
Aseguró que en Venezuela, “la región costera se apoya sobre sedimentos muy blandos, que amplifican muchísimo la deformación”. Apuntó que “ahí se produjeron movimientos de dos metros y no hay estructuras que aguanten”, a la vez que aclaró que ese país tiene normativa sísmica.
Ante la comparación con lo que ocurre en Chile, apuntó que ese país, “tiene una de las normativas más estrictas del mundo, junto con Japón, tal vez “mejor que en California”. Una de las claves pasa porque “hace muchos años que se implementan tecnologías de amortiguación en las propiedades horizontales, en la base de las columnas”.
Astini valoró que un hospital de Mendoza se construyó con esa tecnología, con amortiguadores de caucho, metal y plomo que se importaron de Turquía, mientras que la universidad desarrolla dispositivos más simples “para ser utilizado en viviendas”.



