
El fútbol está de luto. Franco Baresi, una de las máximas leyendas del Milan y de la selección italiana, murió este viernes a los 66 años luego de atravesar una prolongada enfermedad. La noticia fue confirmada por el club “rossonero”, que lo despidió con un emotivo mensaje y recordó el enorme legado que dejó dentro y fuera de las canchas.
X de AC Milan
Considerado uno de los mejores defensores de la historia, Baresi construyó una carrera ejemplar basada en el liderazgo, la elegancia para defender y una fidelidad poco frecuente en el fútbol moderno: vistió únicamente la camiseta del Milan durante sus casi dos décadas como profesional.
Su debut en la Serie A se produjo en abril de 1978, cuando apenas tenía 17 años. Desde entonces disputó más de 700 encuentros oficiales con el conjunto de San Siro y levantó un impresionante palmarés que incluyó seis títulos de la liga italiana, tres Copas de Europa, dos Copas Intercontinentales, tres Supercopas de Europa, cuatro Supercopas de Italia y una Copa Mitropa.
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Tras conocerse su fallecimiento, el Milan expresó su dolor a través de las redes sociales con un mensaje en el que destacó que “su ejemplo permanecerá para siempre como parte del ADN del club”. En homenaje a su trayectoria, la institución mantiene retirado el histórico dorsal número 6, símbolo inseparable de su figura.
Un referente de Italia
Nacido en la provincia de Brescia, Baresi se formó en las divisiones inferiores del Milan y rápidamente se convirtió en el líder de una generación dorada. Su influencia trascendió los títulos y lo transformó en un referente del fútbol italiano.
Con la selección “azzurra” disputó 82 partidos y participó en tres Copas del Mundo. Integró el plantel campeón en España 1982, obtuvo el tercer puesto en Italia 1990 y fue subcampeón en Estados Unidos 1994, torneo en el que los italianos cayeron ante Brasil en la definición por penales.
Su lucha contra la enfermedad
En 2025 le detectaron un nódulo pulmonar durante un control médico de rutina. Aunque fue sometido a una intervención quirúrgica para extirparlo, su estado de salud se deterioró con el paso de los meses.
Su última aparición pública fue en el estadio San Siro, donde participó de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina junto al ex capitán del Inter, Giuseppe Bergomi. Aquella imagen terminó siendo la despedida de uno de los grandes símbolos del fútbol italiano, cuya historia quedó ligada para siempre al Milan y a una forma de entender el juego desde el compromiso, la jerarquía y el liderazgo.
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