
En vista del amplio horizonte de vida operativa que aún le resta a la plataforma por delante, el Ejército de los Estados Unidos (US Army) ha iniciado los preparativos para una nueva fase de modernización de sus helicópteros utilitarios UH-60M Black Hawk. A través de una reciente solicitud de información (RFI, por sus siglas en inglés) dirigida a la industria aeronáutica, el Program Executive Office Aviation (PEO Aviation) busca reunir propuestas que permitan sostener y actualizar la flota en servicio mas allá de 2050, asegurando su operatividad ante los desafíos tecnológicos y operativos de las próximas décadas.

Desplegado por primera vez en 2006, el UH-60M Black Hawk es una evolución del legendario UH-60 Black Hawk introducido en la década de 1970. Desde entonces, la variante “M” ha acumulado más de 15 millones de horas de vuelo y ha demostrado una notable versatilidad en operaciones de combate, rescate, transporte táctico y asistencia humanitaria. Sin embargo, el envejecimiento progresivo de los fuselajes y el surgimiento de nuevas tecnologías impulsan a efectuar la planificación de una modernización integral, orientada a extender su vida útil, mejorar su sostenimiento logístico e incorporar capacidades avanzadas.
La Oficina de Proyectos de Helicopteros Utilitarios (UHPO por sus siglas en inglés) busca establecer una asociación con la industria que permita integrar sistemas autónomos no tripulados que operen con ayuda de software de inteligencia artificial (IA). Se trataría de pequeños sistemas aéreos no tripulados capaces de proporcionar reconocimiento o apoyo de fuego mientras el helicóptero permanece a salvo de amenazas directas. Estos desarrollos, ya probados en ensayos recientes con vehículos Altius UAS de Anduril, apuntan a transformar las formaciones de aviación del Ejército de los EE.UU., adaptándolas a los nuevos entornos de combate multidominio.

Además de la incorporación de nuevas capacidades, la iniciativa contempla el fortalecimiento de la base industrial encargada del mantenimiento del Black Hawk, con el fin de asegurar una cadena de suministros sólida y sostenible. La evaluación incluirá la capacidad de manufactura, la infraestructura de reparación de estructuras y componentes, así como propuestas que reduzcan riesgos técnicos y financieros. En este marco, el Ejército no descarta que el programa pueda involucrar a otros servicios militares, agencias gubernamentales e incluso socios internacionales que operan versiones del UH-60.
De acuerdo con el coronel Ryan Nesrsta, gerente del UHPO, “el Black Hawk se ha consolidado como el caballo de batalla de la aviación del Ejército, y los esfuerzos de modernización y sostenimiento garantizarán que nuestros soldados sigan dependiendo de él durante las próximas décadas”.

No obstante, esta modernización se da en paralelo con el avance del programa FLRAA (Future Long Range Assault Aircraft), cuyo resultado definirá el reemplazo a largo plazo del Black Hawk. La nueva aeronave, designada MV-75, será una versión militar del Bell V-280 Valor, un convertiplano de rotores basculantes que promete duplicar la velocidad, el alcance y la carga útil en relación a los UH-60. Si bien el FLRAA marcará el futuro de la aviación de asalto del Ejército estadounidense, el Black Hawk seguirá siendo, durante al menos dos décadas más, el pilar central de sus operaciones aéreas y un símbolo de confiabilidad en todos los teatros donde se despliegue.
*Créditos de las imágenes: Departamento de Defensa de los EE.UU.-
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