
La representación de Córdoba en la Cámara de Diputados mostró una fuerte división al momento de votar la modificación de la normativa, con posturas claramente diferenciadas entre oficialismo y oposición.
La votación por la reforma de la Ley de Glaciares dejó en evidencia una marcada grieta entre los legisladores de Córdoba. El resultado entre los representantes provinciales reflejó una división casi equilibrada, aunque con mayoría de votos a favor. Mientras algunos acompañaron el proyecto, otros lo rechazaron en línea con sus bloques políticos.

Dentro del grupo que respaldó la iniciativa se concentró la mayor cantidad de diputados cordobeses. Un total de once legisladores de la provincia votaron afirmativamente, alineados en su mayoría con espacios cercanos al oficialismo. Entre ellos estuvieron Belén Avico, Gabriel Bornoroni, María Cecilia Ibáñez, Enrique Llunch, Marcos Patiño Brizuela, Luis Albino Picat, María Celeste Ponce, Gonzalo Roca, Laura Rodríguez Machado, Laura Soldano y Alejandra Torres.

Por otro lado, el rechazo también tuvo una presencia significativa desde Córdoba. Seis diputados cordobeses se manifestaron en contra del proyecto, marcando una postura crítica frente a la reforma. Este grupo estuvo integrado por Carolina Basualdo, Juan Fernando Brügge, Natalia de la Sota, Gabriela Estévez, Carlos Gutiérrez y Juan Schiaretti.

La distribución de los votos evidencia una clara correspondencia con las pertenencias políticas de cada legislador. Quienes votaron a favor responden mayormente a bloques alineados con el oficialismo, mientras que el rechazo provino de espacios opositores y sectores provinciales. Esto replicó, a escala local, la tendencia general que se vio en todo el recinto.
En cuanto a las abstenciones, no se registraron casos entre los representantes de Córdoba. Todos los diputados de la provincia presentes en la sesión tomaron una posición definida, sin optar por la neutralidad.



