
Por Gabriel Emprende | La inteligencia artificial no necesariamente representa una amenaza para el empleo. Para quienes aprendan a utilizarla a tiempo, puede convertirse en una de las mayores oportunidades profesionales de los próximos años.
Mientras gran parte de la sociedad observa el avance de la inteligencia artificial con preocupación, existe otra manera de analizar el fenómeno: entenderla como una herramienta capaz de multiplicar la productividad de una persona y modificar por completo su valor dentro del mercado laboral. Gabriel Emprende, especialista en automatización con inteligencia artificial y marketing, sostiene que el verdadero riesgo no está necesariamente en la aparición de estas tecnologías, sino en no aprender a utilizarlas.
“Hoy una persona que domina estas herramientas puede convertirse prácticamente en un súper empleado. El problema es que dentro de dos o tres años probablemente muchas de estas capacidades dejen de ser diferenciales y pasen a ser requisitos básicos para trabajar”.
Mucho más que generar imágenes o hacer preguntas
Para gran parte de los usuarios, herramientas como ChatGPT o Gemini todavía son utilizadas principalmente para realizar consultas, redactar textos, buscar información o generar imágenes. Sin embargo, sus capacidades son considerablemente mayores.
Actualmente, combinadas con otras aplicaciones y sistemas de automatización, estas tecnologías pueden intervenir en tareas como crear, controlar y modificar planillas de Excel, analizar correos electrónicos, generar documentos y archivos PDF, trabajar con archivos almacenados en una computadora, gestionar determinadas operaciones de un sitio web, responder consultas de WhatsApp, analizar información financiera o bancaria y participar en procesos administrativos y de facturación.
Cuando se incorporan herramientas más avanzadas vinculadas con programación y agentes de inteligencia artificial, como Codex o Antigravity, incluso es posible automatizar procesos de trabajo completos que anteriormente requerían la intervención constante de una persona.
Esto modifica radicalmente la lógica tradicional del trabajo.
Un empleado que aprende a manejar correctamente estas herramientas ya no solamente ejecuta una tarea: puede supervisar múltiples procesos automáticos trabajando simultáneamente.
El trabajador del futuro posiblemente supervise inteligencias artificiales
En los próximos años, muchas personas probablemente dejen de realizar manualmente determinadas tareas para pasar a controlar sistemas de inteligencia artificial encargados de ejecutarlas.
El cambio puede parecer sutil, pero es enorme.
Quien hoy utiliza tres horas para realizar una tarea administrativa podría mañana utilizar ese mismo tiempo para supervisar diez procesos diferentes realizados por sistemas automatizados. Por eso existe una ventaja importante para quienes comiencen a aprender ahora.
Dentro de algunos años, posiblemente saber utilizar inteligencia artificial sea algo tan normal como actualmente saber manejar un correo electrónico, una computadora o una planilla de cálculo. Pero quienes comiencen hoy tendrán algo que los nuevos usuarios todavía no tendrán: experiencia.
“El problema es que quienes no conozcan estas herramientas hoy tampoco tendrán experiencia mañana. Y mientras determinadas tareas intelectuales y administrativas se automaticen cada vez más, las personas con menor capacidad de adaptación podrían quedar relegadas a funciones difíciles de automatizar, entre ellas muchas tareas físicas”, sostiene Gabriel.
La tecnología históricamente no elimina todo el trabajo: lo transforma
Como propietario de agencias de marketing – entre ellas RisingUp -, Gabriel asegura haber observado durante años cómo cada avance tecnológico genera inicialmente temor dentro de determinadas profesiones.
Sin embargo, desde su experiencia, la incorporación de tecnología no necesariamente reduce de manera permanente el campo laboral: principalmente lo transforma.
Un ejemplo evidente puede encontrarse dentro de la industria creativa.
Con la llegada de la inteligencia artificial generativa, muchas tareas tradicionales de diseño gráfico pueden resolverse actualmente en pocos minutos.
Esto generó una reducción de demanda para determinados trabajos que anteriormente necesitaban obligatoriamente de un diseñador.
Pero paralelamente apareció una enorme demanda de otro tipo de profesionales.
La producción de contenido audiovisual para redes sociales, marcas, empresas y creadores creció de manera extraordinaria durante los últimos años. En determinados segmentos y experiencias del mercado, esa demanda llegó a multiplicarse varias veces, incluso en torno al 300%.
En consecuencia, muchos diseñadores que incorporaron edición audiovisual, creación de contenido, inteligencia artificial y nuevas herramientas digitales hoy tienen más posibilidades laborales que antes.
El trabajo no desapareció. Cambió.
Personas capaces de multiplicar su productividad
En Estados Unidos incluso se han conocido casos de trabajadores remotos que mantienen varios empleos simultáneamente utilizando automatizaciones para ejecutar tareas repetitivas.
Algunos llegaron a administrar hasta cuatro o cinco posiciones laborales de forma paralela.
Más allá de las implicancias contractuales o éticas que cada caso pueda tener, el fenómeno demuestra algo mucho más importante: una persona equipada con automatización e inteligencia artificial puede alcanzar niveles de productividad que hasta hace pocos años hubieran requerido varias personas.
Y esto no solamente debería interesarle al empleado. También representa uno de los principales desafíos para los empresarios.
La competencia de una empresa puede ser una persona con una computadora
Durante décadas, una compañía tenía miedo de que apareciera otra empresa con mayor capital, infraestructura, empleados o capacidad de inversión. Ese concepto también está cambiando.
“La competencia del futuro no necesariamente va a ser una multinacional desembarcando en un mercado. Puede ser un adolescente con ganas de comerse el mundo, una computadora e inteligencia artificial trabajando desde su casa, capaz de facturar en pocos años lo que a determinadas compañías tradicionales les llevó décadas construir”, plantea Gabriel.
Y, en alguna medida, esto ya está sucediendo.
Las barreras de entrada para crear determinados negocios digitales, desarrollar software, producir contenido, vender servicios, realizar marketing o gestionar procesos empresariales son cada vez menores.
La inteligencia artificial permite que equipos extremadamente pequeños produzcan resultados que anteriormente necesitaban estructuras mucho mayores.
IA y humanos trabajando en conjunto
Gabriel relata el caso de uno de sus clientes, quien logró automatizar aproximadamente el 90% de determinadas tareas relacionadas con administración y atención al cliente.
La consecuencia no fue simplemente una reducción de costos.
Las personas que anteriormente dedicaban buena parte de su tiempo a esas tareas fueron trasladadas a áreas comerciales, ventas y captación de nuevos clientes. La automatización permitió entonces utilizar la inteligencia artificial para actividades repetitivas mientras las personas comenzaron a trabajar en funciones directamente relacionadas con el crecimiento de la empresa.
El resultado fue una estructura mucho más productiva, donde humanos e inteligencia artificial comenzaron a trabajar como parte de un mismo sistema.
“La discusión no debería ser solamente IA contra humanos. La verdadera diferencia probablemente se produzca entre personas que trabajan con inteligencia artificial y personas que todavía trabajan sin ella”.
¿Cómo empezar?
Paradójicamente, aprender a utilizar inteligencia artificial nunca fue tan accesible.
El primer paso puede ser simplemente preguntarle a la propia inteligencia artificial.
Una persona puede explicarle cuál es su trabajo, cuáles son las tareas que realiza diariamente y preguntarle qué procesos podría mejorar, automatizar o acelerar.
A partir de allí puede comenzar a experimentar, aprender herramientas, entender automatizaciones y construir pequeños sistemas que progresivamente modifiquen su forma de trabajar.
No significa que la transición vaya a ser sencilla.
Habrá profesiones profundamente afectadas, puestos de trabajo que desaparecerán, nuevas funciones que surgirán y cambios posiblemente bruscos durante los próximos años. Pero probablemente quienes tengan mayor capacidad para aprender, experimentar y adaptarse sean también quienes encuentren mayores oportunidades.
“La humanidad atravesó enormes transformaciones tecnológicas a lo largo de su historia. Esta probablemente sea una de las más importantes. Vengo a traer un mensaje de esperanza en un momento donde existe mucha incertidumbre: tenemos herramientas extraordinarias delante nuestro. La diferencia estará en aprender a utilizarlas”.
Soy Gabriel Emprende y ayudo a personas y empresas a emprender, crecer y adaptarse a una nueva economía impulsada por inteligencia artificial.
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fuente: inteligencia artificial en el trabajo – AgenHoy”> GOOGLE NEWS



