
El Gran Premio de Azerbaiyán dejó una de las controversias más intensas de la temporada tras el accidente provocado por Franco Colapinto en el relanzamiento de la carrera. Al bloquear los neumáticos en la frenada de la curva 1, el joven argentino perdió el control de su Alpine e impactó a su compañero Pierre Gasly, desencadenando una carambola que también dejó fuera de competencia a Lando Norris. Aunque Colapinto reconoció inmediatamente su responsabilidad y ofreció disculpas a su equipo y a los involucrados, Norris descargó su bronca ante los micrófonos y reclamó formalmente a la FIA una fecha de suspensión para el argentino.
Sin embargo, el duro pedido del británico encontró muy poco respaldo en el paddock. Los tres integrantes del podio de Bakú —George Russell, Max Verstappen e Isack Hadjar— tomaron distancia del pedido de castigo. Verstappen remarcó que un error de apreciación en un sector frío y con poco agarre es algo que puede suceder, concluyendo que una suspensión de una carrera resulta desproporcionada cuando el piloto reconoce su equivocación y pide disculpas.
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Por su parte, Russell calificó la exigencia como “demasiado severa”, explicando que en un relanzamiento un fallo mínimo suele acarrear consecuencias enormes, mientras que Hadjar coincidió en que el castigo pretendido por el piloto de McLaren era excesivo.
La defensa de Colapinto no se limitó a los pilotos en actividad, sino que sumó el apoyo de figuras históricas y especialistas. Sebastian Vettel analizó las exigencias del trazado urbano de Bakú y recordó lo implacable que es el circuito, donde el menor margen de error al calcular la frenada se paga caro.
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Asimismo, el colombiano Juan Pablo Montoya elogió la audacia del argentino, afirmando que admira a los pilotos que buscan aprovechar las oportunidades en los relanzamientos y comparando su mentalidad agresiva con la del propio Verstappen. Desde el análisis técnico, Gary Anderson sostuvo que lo ocurrido debe gestionarse de forma interna en el equipo Alpine sin recurrir a suspensiones extremas.
Finalmente, los comisarios de la FIA descartaron de plano la suspensión exigida por Norris. La entidad le aplicó a Colapinto diez segundos de sanción, los cuales se convirtieron en cinco puestos de penalización en la grilla para el Gran Premio de Malasia debido a su abandono. De esta manera, la máxima categoría ratificó la postura mayoritaria de la parrilla: los errores en pista se sancionan con deportividad, preservando la agresividad que hace vibrar al automovilismo.
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