Christopher Johnson, científico marino sobre la conservación de ballenas azules: “Las decisiones que tomemos ahora influirán en esa recuperación”

Hacia finales del siglo XIX, las mejoras en las tecnologías de caza que vinieron de la mano de la Revolución Industrial impulsaron un nuevo negocio: la explotación comercial de ballenas azules a gran escala.

La aparición de arpones explosivos en conjunto con barcos más veloces y resistentes facilitaron la captura de ballenas. Estas eran buscadas principalmente por su aceite, el cual era utilizado como combustible para la industria.

La aparición de una nueva población de ballenas azules en el océano Antártico (Balaenoptera musculus intermedia) de alrededor de 200 mil ejemplares llevó a una brutal persecución de la especie. La matanza fue tal que, actualmente, solo quedan 4000 individuos y están catalogados en peligro crítico de extinción

Apenas sobrevive el 2% de la población que existía previo a la caza masiva

En diálogo con Clarín, Christopher Johnson, científico marino y Líder Global de la Iniciativa para la Protección de Ballenas y Delfines de World Wildlife analiza la lenta recuperación de las poblaciones, revela las principales amenazas que aún enfrenta la especie y aborda cuáles son las perspectivas de cara al futuro.

Las ballenas azules son dificiles de avistar. Foto: Don Ramey Logan CC BY-SA 3.0

-¿Cuál es el estado actual de las poblaciones de ballena azul, tanto en el mundo, como en la Antártida?

-Las ballenas azules siguen estando en peligro de extinción a nivel mundial. La evaluación de 2018 de la Lista Roja de la UICN estimó que había entre 5.000 y 15.000 ejemplares adultos en todo el mundo. El estado de la población varía según las cuencas oceánicas.

La ballena azul antártica, el animal más grande de la Tierra, se clasifica por separado como “en peligro crítico de extinción”. El resumen de investigación de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) recoge una estimación en 2024 de unos 4.000 ejemplares.

Esto supone aproximadamente el 2 % de la cantidad estimada antes de la caza industrial de ballenas, cuando más de 200.000 ballenas azules antárticas habitaban el Océano Austral.

Las cifras han aumentado muy lentamente, pero la población sigue gravemente mermada, 40 años después de que entrara en vigor la moratoria sobre la caza comercial de ballenas.

Ballena azul cazada en Miramar Argentina, 1897. Foto: D.público/Wikimedia

-¿Hay alguna evidencia científica que pueda estimar si las poblaciones en la región antártica se han recuperado?

-Sí, hay pruebas científicas de que el número de ballenas azules antárticas ha aumentado desde que se puso fin a la caza de ballenas.

El análisis de las fotografías de identificación recopiladas entre 2003/04 y 2018/19 respalda el crecimiento de la población. También se ha documentado el regreso de ballenas azules a sus antiguas zonas de alimentación en torno a Georgia del Sur, donde un estudio de 2020 registró 58 avistamientos tras décadas en las que rara vez se les veía.

“El número de ballenas azules antárticas ha aumentado”

Estos avistamientos son alentadores, pero no nos indican cómo está cambiando el conjunto de la población antártica.

La población antártica continúa en estado crítico. Foto: D.público/Wikimedia

-¿Qué factores explican la recuperación?

-El fin de la caza comercial de ballenas eliminó la principal causa de su colapso y brindó a las ballenas supervivientes la oportunidad de reproducirse.

La recuperación también depende del acceso a zonas de alimentación productivas y a una cantidad suficiente de krill antártico.

WWF colabora en la investigación de ballenas azules. Foto: WWF Francisco VIDDI

-¿Cuáles son hoy las principales amenazas que enfrentan las ballenas azules y qué papel están teniendo el cambio climático y la disponibilidad de krill?

-Las ballenas azules se enfrentan a amenazas como las colisiones con embarcaciones, la contaminación acústica submarina, el enredo en redes de pesca y el cambio climático. La importancia de cada una de estas amenazas varía según la región.

Las colisiones con embarcaciones: un problema a resolver

Las colisiones con embarcaciones son motivo de especial preocupación en aquellas zonas donde las áreas de alimentación y las rutas migratorias se solapan con rutas marítimas muy transitadas (como frente a la costa de California).

Muchas ballenas mueren a causa de colisiones con barcos. Foto: Oregon State University CC BY-SA 2.0

En la Antártida, los cambios en la disponibilidad y distribución del krill, debidos al cambio climático y a la pesca intensiva, ejercen una presión adicional sobre sus zonas de alimentación.

El krill joven utiliza el hielo marino como refugio y se alimenta de las algas que se encuentran debajo.

El aumento de la temperatura del océano y los cambios en las condiciones del hielo marino pueden afectar a la supervivencia de estos pequeños crustáceos. El informe de WWF “El krill antártico: motor del Océano Austral” analiza estas presiones y las medidas necesarias para proteger al krill y a la fauna que depende de él.

El cambio climático está presionando sobre el Krill. Foto: Uwe Kils CC BY-SA 3.0

-¿Hay actualmente un programa de conservación de ballenas azules en la Antártica?

-Varios programas de investigación contribuyen a su conservación. La Asociación para la Investigación del Océano Austral, dependiente de la CBI, cuenta con un programa específico de investigación sobre la ballena azul antártica centrado en su abundancia, recuperación, movimientos y ecología alimentaria.

WWF colabora con científicos y socios conservacionistas para convertir los datos en acciones concretas: proteger las zonas de alimentación críticas, reforzar la gestión de la pesca del krill antártico y conservar los corredores migratorios de las ballenas azules que conectan los hábitats a lo largo de su área de distribución.

A pesar de los trabajos de conservación, la especie continúa en riesgo. Foto: D.público/Wikimedia

-¿Cuáles son las perspectivas para las poblaciones de ballena azul a futuro y qué objetivos espera alcanzar el programa de conservación?

-Su número sigue siendo bajo, pero tengo esperanzas en su recuperación. El regreso de las ballenas azules a algunas de sus antiguas zonas de alimentación es alentador.

Se están recuperando a partir de una población excepcionalmente reducida, mientras que el clima y la red trófica del Océano Austral están cambiando rápidamente.

La recuperación requiere redes interconectadas de áreas marinas protegidas, respaldadas por medidas coordinadas para reducir las amenazas a lo largo de sus corredores migratorios de las ballenas azules.

Aún hay esperanzas en la recuperación de su población. Foto: D.público/Wikimedia

“Se están recuperando a partir de una población excepcionalmente reducida”

Los gobiernos y la industria también deben reducir las colisiones con embarcaciones y el ruido submarino en las zonas donde sus actividades se solapan con las de las ballenas.

-¿Cómo imagina el futuro de la ballena azul durante las próximas décadas?

-Espero que, en las próximas décadas, veamos cómo más ballenas azules regresan a sus antiguas zonas de alimentación y se produzca un crecimiento sostenido de la población.

Las decisiones que tomemos ahora influirán en esa recuperación. Proteger sus hábitats y su suministro de alimento, junto con la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, dará a las ballenas azules antárticas una mejor oportunidad de recuperarse a largo plazo.

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fuente: CLARIN

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