
En su primera presentación en la provincia dentro de su nueva gira, el artista convirtió la noche en un espectáculo vibrante, cargado de baile, nostalgia y conexión absoluta con su público.
La expectativa era enorme y la respuesta del público superó cualquier pronóstico. El primer show de Chayanne en Córdoba del tour “Bailemos Otra Vez” fue una verdadera marea humana. Según confirmó la organización, se vendieron 18.000 entradas para esta primera fecha, mientras que para la segunda función —prevista para el 11 de marzo— ya quedan las últimas localidades, que podrían agotarse en las próximas horas ante la euforia que dejó este debut arrasador.

Un arranque explosivo
La noche comenzó con “Bailemos Otra Vez”, el tema que da nombre a la gira y que lanzó en 2023. Desde el primer acorde, el estadio estalló. El despliegue físico del cantante fue impactante: energía arrolladora, coreografías exigentes y un estado físico admirable que dejó al público sin aliento.
Cada movimiento fue preciso, cada giro, cada paso coreografiado confirmó que el artista sigue siendo un showman completo. La combinación de luces, sonido y una banda sólida acompañó un repertorio que mantuvo la intensidad de principio a fin.
Carisma, seducción y complicidad
Más allá de la música, hubo algo que marcó la noche: la conexión. El cantante interactuó constantemente con sus fans, lanzó guiños, coqueteó con sonrisas cómplices y jugó con el clima caluroso, preguntando si tenían calor o comentando, entre risas, que la temperatura subía aún más con tanta pasión en el aire.
Esa cercanía, esa mezcla de seducción y ternura, fue el combustible que terminó de convertir el show en una experiencia inolvidable. No fue solo un recital: fue una fiesta colectiva, una explosión de euforia y una prueba contundente de que el fenómeno sigue más vigente que nunca.
Un fenómeno que cruza fronteras
No fue solo Córdoba la que dijo presente. Entre la multitud se escuchaban tonadas de distintos puntos del país: Mendoza, Salta, Santa Fe. Fans que viajaron cientos de kilómetros para verlo en vivo y ser parte de una noche histórica.
Una historia resumió el fanatismo extremo: una mujer santafesina que sigue al cantante por cada ciudad que pisa. Lo acompañó en Puerto Rico, asistió a todas sus noches en Buenos Aires, ahora estuvo en Córdoba, volverá a la capital porteña y regresará otra vez para el show del 11 de marzo. Un seguimiento devoto que habla del magnetismo intacto del artista y del vínculo emocional que construyó durante décadas.
También hubo una fuerte presencia familiar. El show fue, además de un espectáculo musical, una celebración cargada de recuerdos y emociones heredadas.

Córdoba bailó, cantó y se rindió ante un artista que volvió a demostrar por qué, generación tras generación, sigue llenando estadios y despertando pasiones. Y si algo quedó claro anoche, es que la segunda fecha promete repetir —o incluso superar— esta auténtica locura multitudinaria.



