“Celiba-Z”: por qué la generación Z tiene menos sexo que los milenialls y qué factores influyen

La Generación Z tiene menos sexo que los millennials. Así lo demuestra una encuesta internacional de Lovehoney Group realizada en 2025, donde solo el 13% de los jóvenes de esta generación afirmó que mantiene relaciones sexuales al menos una vez por semana, frente al 37%. ¿Razones? Un cambio profundo en la forma de vincularse, encontrarse y desear.

Ese cambio, que algunos especialistas ya llaman “Celiba-Z”, no implica un rechazo a la sexualidad, sino una revisión del modelo heredado. Menos sexo por presión, menos encuentros borrachos y menos vínculos sostenidos solo por la validación externa. En su lugar, aparecen límites más claros, mayor selectividad y una fuerte influencia del contexto digital, económico y emocional en el modo de vincularse.

Elisabeth Neumann, responsable de Investigación de Usuario de Lovehoney Group, se refirió al relevamiento -en el que participaron 8 mil personas de distintos países de Europa- y explicó: “La Gen Z parece estar redefiniendo qué es una vida sexual saludable. Para ellos, el sexo puede ocurrir con menor frecuencia, pero no significa que tenga menos valor”.

Y agregó: “La normalización del bienestar sexual y la forma consciente en que la Generación Z se aproxima al sexo puede ser tanto una respuesta como una rebelión frente a este contexto. Pero también son la generación más empoderada y libre, lo que les da la capacidad de decidir si quieren rechazar la sexualidad o abrazarla”.

El 13 % de los jóvenes de esta generación afirmó que mantiene relaciones sexuales al menos una vez por semana, frente al 37%.. Foto: ilustración Shutterstock.

Qué factores influyen en la falta de sexo en la Gen Z

En diálogo con Clarín, la sexóloga Analía Pereyra aporta una lectura clínica y generacional. “Los Gen Z tienen menos encuentros sexuales y relaciones románticas”, señala. Y asegura que, en la última década, el tiempo que los adolescentes dedican a encontrarse cara a cara con amigos se redujo a la mitad. Esto impacta en el desarrollo de habilidades sociales básicas y en la forma en que los jóvenes construyen vínculos, intimidad y deseo.

La mediación constante de las pantallas también pesa. “Hoy los Gen Z dicen que sus amistades son superficiales y sus relaciones románticas superfluas, las cuales siempre están mediadas por el uso del smartphone y las redes sociales”, explica Pereyra. Y agrega: “Los Gen Z tienen relaciones mediadas por pantallas en lugar de conexiones humanas cuerpo a cuerpo y más profundas”.

“Pornonativos” y ansiedad por el rendimiento

Otro factor decisivo es el acceso temprano al porno. “Se dice que los Gen Z son ‘pornonativos’, esto es que han nacido con acceso inmediato e ilimitado al porno mainstream, lo que construye su imaginario sexual desde edades muy tempranas”, afirma la especialista.

Aunque la edad de inicio sexual es apenas menor que en millennials, Pereyra advierte que “su sexualidad está fuertemente mediada por el porno mainstream violento”, lo que deriva en ansiedad, inseguridad y encuentros poco deseados o sin consentimiento pleno.

Las plataformas, además, están diseñadas para retener la atención. “Las tecnologías digitales están diseñadas para ser adictivas, especialmente para cerebros adolescentes en desarrollo”, señala (@licenciadaanaliapereyra), y vincula esa compulsión con soledad y dificultades para construir vínculos enriquecedores.

Cómo impacta la brecha de género

La retracción no es igual para todos. “También existe una gran brecha de género en cómo viven la sexualidad”, subraya la sexóloga. Según describe, muchos varones se alejan de la actividad presencial, refugiados en la pornografía y los videojuegos. En cambio, “las chicas están más abiertas a encontrarse con otras personas y salir”, pero el modelo interiorizado -“coitocentrista, violento y machista”- impacta en su disposición a sostener encuentros.

De allí surge un fenómeno creciente: “De aquí que está muy en auge el “celibato voluntario” y el boysober (estar sobria de varones) por parte de las chicas”, dice Pereyra, que lo vincula con experiencias de falta de empatía y con prácticas realizadas sin deseo.

El celibato voluntario y el Boysober son tendencias que crecen por parte de las mujeres de la Gen Z. Foto: ilustración Shutterstock.

Economía, estrés y futuro

Por último, Pereyra destaca el contexto actual: “Cabe mencionar que, la inseguridad económica de los jóvenes y la imposibilidad de emanciparse afecta la posibilidad de pensar en vínculos de pareja”, resume la sexóloga. Estrés, problemas de sueño y presión por cánones de belleza irreales -especialmente entre mujeres- completan el cuadro.

“Desde la sexología propiciamos la conexión y el contacto piel a piel”, afirma Pereyra, y sostiene que el contacto físico directo es esencial para una experiencia sexual plena que transcienda lo meramente genital.

Y cierra: “La sexualidad humana es cara a cara, lo cual enriquece la comunicación mediante la mirada, la mímica facial y el contacto físico recíproco. Quizás sea hora que desde la educación sexual pongamos en diálogo cómo disfrutarnos y encontrarnos con el otro en tiempos de pantallas”.

fuente: CLARIN

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