
Esteban Capdepon Sendra
El objetivo, ganar el próximo martes el control del Congreso de Estados Unidos, está claro; pero para conseguirlo, los demócratas apuestan por distintas opciones, entre ellas las candidaturas de socialistas que, si bien movilizan a los votantes más progresistas, también despiertan recelos entre los más moderados.
La elección del joven Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York dio un nuevo impulso a los Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés), una organización fundada en 1982 que respalda a candidatos que compiten por el Partido Demócrata.
Un año más tarde, once candidatos respaldados por el DSA concurren bajo las siglas demócratas a las elecciones al Congreso de Estados Unidos del próximo 3 de noviembre.
El rumbo de los demócratas para frenar a Trump
Lejos de anticipar la llegada del socialismo a Estados Unidos, estas candidaturas reabren el debate sobre el rumbo ideológico del Partido Demócrata en plena pugna por frenar las políticas de la Administración de Donald Trump.
“El atractivo de los pocos candidatos vinculados a DSA reside en su compromiso con políticas concretas en materia de sanidad, impuestos, educación y medioambiente. La ideología en términos generales tiene un atractivo marginal”, explica a EFE Steven Smith, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Arizona.
Richard Bensel, profesor de política estadounidense en la Universidad de Cornell (Nueva York), sostiene que un buen resultado electoral de estos candidatos reforzaría su influencia dentro de la formación.
Smith, sin embargo, relativiza el alcance de esas posibles victorias: “La inmensa mayoría de los demócratas que ganen no estarán vinculados a DSA”, señala el profesor de Arizona.
El interrogante entonces es si los aspirantes de la izquierda socialista podrían hacer virar al Partido Demócrata o simplemente seguirán concentrados en los sectores más progresistas del país.
¿El impulso de AOC?
Un buen resultado de los candidatos respaldados por el DSA podría reforzar su influencia dentro del Partido Demócrata y mejorar las perspectivas de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, uno de los rostros más destacados del ala progresista del partido, ante una eventual candidatura presidencial en 2028.
Como si fuese su madrina política, AOC, que se presenta por Nueva York, ha hecho campaña por todo el país junto a otros candidatos socialistas. También ha destinado un millón de dólares de los fondos de su campaña a Abdul El-Sayed, aspirante al Senado por Míchigan, quien rechaza la etiqueta de socialista.
Bensel señala que aun así la congresista de origen puertorriqueño “debe ampliar sus apoyos dentro del partido”: “Preveo que seguirá intentando acercarse al centro, al tiempo que demuestra su lealtad a la facción”, comenta.
Por su parte, Bruce Cain, profesor de políticas en la Universidad de Stanford (California), señala que, pese a formar parte del ala progresista, está más centrada en políticas de diversidad, equidad e inclusión.
“Es probable que intente reorientar su enfoque para incorporar en mayor medida las preocupaciones de DSA relacionadas con el coste de la vida, la desigualdad y el empleo”, añade, algo que le facilitaría sumar socialistas a la bancada demócrata en Washington.
Acusaciones de “izquierda radical”
Después de que estos candidatos socialistas vencieran las primarias demócratas hace unos meses, los republicanos se afanaron en intentar “demostrar que los demócratas son socialistas de extrema izquierda”, explica el profesor de Arizona.
“Los republicanos han intentado llevar la contienda electoral al terreno nacional vinculando falsamente a todos los demócratas con un puñado de candidatos asociados a DSA”, apunta Smith.
Como señala Cain en la mayoría de casos se presentarán en “zonas del país de marcado carácter demócrata y progresista”, como Nueva York o California, lo que podría limitar las tensiones electorales.
Sin embargo, una encuesta difundida por CNN en julio reveló que un 36 % de los votantes demócratas encuestados que no se identificaban como socialistas democráticos sentían incomodidad y molestia por estas candidaturas.
Además, una encuesta difundida el 16 de septiembre por el Jewish Electorate Institute encontró que el 25 % de los demócratas judíos no estaba dispuesto a votar por socialistas democráticos.
Un 15 % de ellos tampoco lo haría aunque estuviera en juego el control demócrata del Congreso.
A pesar de que el mismo sondeo refleja que una mayoría de ellos tiene una opinión favorable por los socialistas, en los últimos meses han crecido las críticas contra estos aspirantes por acusar a Israel de estar cometiendo un genocidio en Gaza y defender el fin de la ayuda militar estadounidense al país.
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