
A 24 años de su salida de Intrusos (América TV), Camilo García regresó al clásico programa de espectáculos pero frente a un panel completamente renovado.
Tras compartir el ciclo con Jorge Rial, Luis Ventura y Viviana Canosa, el periodista confiesa cómo se siente ahora al trabajar con Adrián Pallares y Rodrigo Lussich, en un formato distinto.
En diálogo con Clarín, el periodista de 54 años revela cómo transita esta vuelta a la tele, de la mano del programa que marcó sus inicios: “Era algo totalmente impensado para mí, por un lado fue un poco fantaseado, pero por otro lado parecía impensado después de tantos años”.
“Desde el 2016 que no estaba propiamente en la TV, y regreso a un equipo de primera como Intrusos, que sobrevivió al paso del tiempo, a las transformaciones y a las distintas gestiones”, detalla.
Sobre su vínculo con este tipo de periodismo, aclara: “Durante muchos años no me metí en la sección de espectáculos o chimentos de los portales o los diarios. Me fui para otros lados, hice de mi vida otras cosas, me fui para la radio, me involucré en cosas más de la actualidad, del periodismo social, político, noticias de lo que pasa en la Argentina”.
Además, Camilo también decidió comenzar a producir música y ser DJ, un trabajo que le ha permitido viajar por todo el mundo.

En ese sentido, aprovechando los aprendizajes de esta nueva faceta en América TV, hace un paralelismo entre su antiguo rol en Intrusos y el de ahora: “Estoy en mi cabeza tratando de mapear y entender cómo funciona el panel, qué rol cumple cada integrante, me estoy adaptando a eso y voy despacio, estoy mucho menos apurado que en otra época”.
“Antes vivía con el volumen en 9 y ahora tengo una ecualización más plana, trato de no saturar”, bromea.
Sin embargo, destaca que siempre mantuvo un buen recuerdo de su paso por el mítico ciclo de espectáculos: “La televisión ha sido un lindo lugar para mí, de trabajo, fantasía y diversión. Cuando era chico la televisión era muy importante, parte de mi educación, formación y deformación”.
Al recordar el tiempo que pasó en Intrusos junto a Rial y Ventura, lo describe como sus “años fuertes”.
“Son los que la gente más recuerda de mí en la TV, es al día de hoy que me siguen diciendo ‘el de Intrusos‘”, revela.
-¿Cómo se gestó tu regreso al programa?
-El año pasado me invitaron porque Intrusos cumplía 25 años y yo me sentí muy a gusto con ellos, sobre todo porque Adrián es un tipo con quien yo, además de tenerle un gran respeto y cariño, siempre fuimos amigos. Y Rodrigo también es un tipo al que admiro, lo fui a ver al teatro y me parece un gran comediante, son los dos como una mezcla de Jerry Lewis y Dean Martin.

-¿Y después cómo siguió?
-Vine dos veces: uno fue una nota y el otro iba a ser un programa de homenaje a Intrusos y justo cayó con el tema de Tinelli, la venta de su casa de Punta del Este y sus deudas, y eso hizo que el programa cambiara y yo terminé participando como si fuera un programa común, cuando en realidad había venido para un homenaje. Terminé dando mi opinión y ahí quedó como sembrada la semilla de ver qué onda.
-¿Lo sentiste diferente al formato? ¿Más cómodo?
-Sí, eso me hizo sentir muy a gusto porque juegan con el género, no es tan duro como en una época que no tenía límites que era el que yo viví, igual de todos fui aprendiendo. Me sentí muy cómodo y muy a gusto con los chicos y las chicas, todo el grupo de Intrusos es un equipazo y yo me estoy sumando a jugar con ellos.
-¿Cómo te sentís de estar de vuelta?
-Hay una conmoción interna adentro mío tremenda por todo esto, estoy como en un cumpleañito en el programa con los chicos, los miro, los escucho, me divierto, no me desespero por hablar, empecé de a poco, ganando dinámica, respetando que hay mucha gente en el programa y todos tienen sus momentos, no hay que bajar cartas en todas las manos. Cuando aporto trato de ser yo y hacer divertir, que es lo que he hecho siempre en mi vida personal.

-¿Qué hiciste después de dejar Intrusos?
-Hacía mucho que me bajé del tren en movimiento… de Intrusos me fui hace 24 años, después estuve con Canosa, después con Mariano Iúdica y Lussich en El Trece en Dale la tarde. Estuve siete años conduciendo el noticiero en CN23 y después mucha radio, hace ocho años que estoy en la Radio de las Madres, con un programa de política los sábados que se llama Minutos contados.
-¿Qué motivó tu cambio del periodismo de espectáculos al periodismo de política y actualidad?
-En la década pasada, vivimos tiempos políticos que hicieron que me empiece a parecer más interesante hablar de lo que pasaba en el país que de los famosos.
-¿Y ahora?
-Ahora no es que me interese más hablar de la farándula que de lo que pasa en el país, pero ya estoy de vuelta en algunas cosas… Dije: “Bueno, si vamos a fingir demencia que sea dentro de un programa en el que me divierto, la paso bien y me pagan por eso”.
-En su momento te posicionaste mucho políticamente, ¿te arrepentís?
-No, de hecho yo me sigo expresando en mi programa de la Radio de las Madres, también en mis redes. Si la gente me pregunta de política, le digo lo que pienso. Es una causa y una bandera que nunca voy a enrollar por mi historia, porque yo tengo a mi madre desaparecida.
-¿No te sentís amedrentado?
-No, para nada, de hecho, justo ahora que se cumplen 50 años del golpe de Estado, mi compromiso sigue firme y además estoy experimentando jugar otros juegos, que tiene que ver con mi historia con la TV y me hace bien porque es una parte de mi vida. La misma gente me transmitía eso, me pedía que volviera y yo les decía que me iba bien, no es que andaba suelto o muy a la deriva. Ahora acepto que la TV es parte de mi vida y está bueno que vuelva a serlo, porque yo también soy esto, estoy feliz de haber vuelto.
-Si en Intrusos en algún momento se habla de política, ¿te sentís con la libertad de hacerlo?
-Sí, completamente, nadie me dijo que no hable de política, para nada, está siempre la puerta abierta, pero creo que el público de Intrusos quiere hablar de lo que pasa con los famosos para divertirse un rato y distraerse. Una especie de recreo para la cabeza, en medio de una sobreestimulación de información que satura.
-¿Cómo ves ahora la farándula? Porque cambió mucho en este tiempo, hay una nueva camada de famosos.
-La fama se ha transformado en la quimera del oro, el acceso a la fama que proponen programas como Gran Hermano, que sigue subsistiendo al paso del tiempo, y las redes sociales demuestran que hoy la fama tiene abierta la puerta de acceso a cualquier persona, mucho más que nunca, hay una democratización de la fama inmensa y bienvenida que así sea porque la gente elige si le da la bendición de ser conocido a alguien o no.
Cómo quedó su vínculo con Jorge Rial y Luis Ventura
Respecto a los motivos por los que dejó el exitoso programa de espectáculos hace 24 años, Camilo confiesa: “La gente pensaba que me habían echado, pero en realidad me dieron a elegir: ‘es esto o nada’ y yo me fui”.
“Porque yo decía que había que cambiar la filosofía del programa, yo hice mis aportes en el histórico Intrusos porque venía con ideas que muchas veces las llevábamos adelante”, destaca.

De su relación laboral con Rial y Ventura, rescata: “Yo aprendí mucho de ellos, de Rial aprendí el sentido de la comedia en un programa de TV. Jorge tiene esa veta muy histriónica de comediante, con los años aprendí a tenerle cariño a esa experiencia que tuve con ellos”.
Y acto seguido, hace un mea culpa de la actitud que adoptó en su primera etapa del programa: “Cuando me tocó ser cabeza de compañía en radio o TV, me di cuenta que era muy difícil para un conductor tener un panelista como yo, que si no coincidía con algo, lo decía al aire… esa actitud desafiante es un dolor de guindas para un conductor”.
“Debe haber sido muy difícil para Jorge gobernar un elenco tan potente, estábamos Canosa, Marcela Coronel, Ventura y yo, que era un pibe bastante popular en esa época, con los pelos de colores y mis misiones imposibles, fui un poco arrogante tal vez”, reflexiona.
-¿No era un poco tu personaje ser el rebelde con el pelo de colores? Además eras el más joven de todos.
-Sí, mi personaje era así, tenía 29 años en esa época, era rockero, vivía con el volumen en 9 y me sabía dueño de alguna clase de respaldo del público, entonces yo pensaba que mi lealtad era a ellos. Pero bueno, cosas de la juventud que después se te pasan.
-Mario Pergolini confesó que se arrepentía de haberse peleado tanto de joven, ¿vos hiciste un balance parecido con la edad?
-Sí de hecho mi vuelta a Intrusos viene después de una etapa donde yo, hace algunos años, empecé a ver con agradecimiento toda aquella época, primero lo miraba con resquemor y después valoré lo que aprendí y fui agradecido.
-¿Con Rial volviste a hablar de esto?
-Después de que él también se fue de Intrusos, intercambiamos algunos mensajes. Yo quería estrecharle la mano, preguntarle si sentía que yo le debía algo y dejarle en claro que, de mi parte, no lo veía así. También decirle que lo disculpaba, si creía que tenía que pedir disculpas por algo, y disculparme yo en caso de haber quedado en deuda con algo.
-¿Qué te respondió?
-Me dijo que por parte de él estaba todo bien también, pasaron muchos años de esto ya, habrá sido hace tres años.

-¿A Ventura le mandaste el mismo mensaje?
-Con Ventura tuve una secuencia más estridente, porque él siempre que podía en algún programa hablaba mal de mí. En su momento, yo compartía camarín con él y, como tenía una banda de rock, los fines de semana me iba a tocar al interior del país, recorría tres provincias, volvía el lunes a la mañana, llegaba justo con el bolso, me daba una ducha y salía al aire.
-¿Eso a Ventura no le gustaba?
-En el momento no me decía nada, pero después ese cuento de alguna forma se empezó a contar mal, como por ejemplo que yo no llegaba en las condiciones necesarias, que no era así para nada, pero él cada tanto lo repetía. Entonces un día, me enojé porque yo ya estaba grande como para que él dijera esa cosas, son cosas que en algún punto podían provocar un daño en el recuerdo de la gente. Y ahí sentí que tenía que frenar eso, lo llamé y le dije: “Solucionemos esto, veámonos”. Me dijo que sí y me invitó a tomar un café, nos juntamos, charlamos de la vida, le dije que la pasaba muy bien con él, era mi mejor aliado en ese equipo, era con quien yo tenía más relación, él tenia palabra motivacionales para conmigo.
-¿Cómo se llevan ahora?
-Después de ese café, nos dimos un abrazo, y es el día de hoy que lo veo y lo saludo como el primer día, lo aprecio mucho a Ventura y él me aprecia a mí.
-¿Sentís que Ventura y Rial se deben un last dance?
-¡Sí! Y lo va a haber algún día, no sé si en el marco de un Intrusos igual. Tampoco sé lo que pasó entre ellos, pero creo que en algún momento de la vida todo lo que te parecía insalvable e irreversible, después te parece una pavada, y cuando uno se pone más grande es muy pesado cargar con resentimiento al divino botón.
-¿Para vos, que los conocés a los dos, de quién depende que ese reencuentro se dé?
-Depende más de Rial que de Ventura, porque si bien Ventura se ha mantenido en una postura muy firme, creo que el que tendría que mover una ficha para amigarse debería ser Rial. Pero Rial es poco demostrativo, sentimentalmente escurridizo, y Ventura es más del abrazo, más afectuoso.
-¿Si hacen un reencuentro, te gustaría estar ahí por los viejos tiempos? ¿Te volverías a teñir el pelo de azul?
-Sí, me gustaría estar, pero el pelo no, no haría eso. Debería ser fuera de cámara porque Intrusos está en las mejores manos, la sociedad que tienen Adrián y Rodrigo es un ejemplo muy exótico en este ámbito, que dos profesionales se hayan hecho tan amigos y conserven esta amistad con tanta sincronicidad, lealtad y sentido del humor, eso no abunda y le gana al tiempo.
Luego de su paso por el mundo del rock, el panelista decidió volcarse a la música electrónica, donde comenzó como productor, luego pasó a ser DJ y ahora logró combinar ambas cosas en diferentes programas de TV y streaming.
Respecto a sus comienzos en el mundo de la música electrónica, el periodista recuerda: “Empecé primero produciendo, haciendo música para DJs, ellos la pasaban y yo no participaba de nada más. Hasta que un día me llamaron por teléfono para contratarme para una fiesta, pero les aclaré que yo no era DJ, me dijeron que no les importaba, que querían que yo pase mi música porque les gustaba, entonces les pedí un dineral para hacerlo”.

Sobre los motivos por los cuales les pidió tanta plata para hacerlo, Camilo arriesga: “Supongo que me quise sabotear a mí mismo”.
Sin embargo, sus intentos por retrasar los inevitable no funcionaron, y desde la fiesta que lo convocó le contestaron que “les parecía mucho”, pero aceptaron.
En quince días, tuvo que preparase para su gran debut, para el que encima le habían pagado muchísimo dinero, tuvo que aprender a mezclar música y se llevó un sintetizador para sentirse más seguro. “Y así empecé, a los tres meses fue a conductor el MotoGP (Campeonato Mundial de Motociclismo), que estuve tres años de presentador, y uno de los organizadores, que tambien es DJ, me pidió que me pongan a tocar, me acuerdo que fui antes de Silvina Luna, que iba a tocar ahí también y toqué en un escenario frente a diez mil personas”, recuerda.
“Les gustó y después fui tres años a tocar y a conducir, ahí fue cuando dije ‘puedo combinar las dos cosas’, soy feliz tocando y lo hago”, destaca.
Sobre su carrera como DJ, repasa: “Se empezó a dar y después en algún boliche, acá, allá, y me gusta mucho porque pongo música que hago yo, remixes que hago yo de artistas argentinos o internacionales, ahora estoy trabajando en unos remixes para un sello muy bueno de Berlín, con unos artistas mexicanos que yo admiro y me llamaron para trabajar con ellos”.
-¿Cómo fue el paso del rock a la música electrónica?
-Yo al rock le ponía actitud y lo hacia con pasión, pero no era un buen cantante, me costó mucho colocar la voz y hacer las presentaciones, era todo más caótico, tuve muchos shows que eran muy malos y la gente me decía ‘volvé a los chimentos’. En la presentación de un disco me coreaban: “no cantes mas” o “me decían contate un chimento”. Eso es muy duro para vivir para un pretendido artista, yo creo que siempre fui un buen compositor, tengo muy lindas canciones, pero no las podía expresar bien porque no me salía bien la voz, mucho menos en esa época.
-¿Con la música electrónica qué cambió?
-Con la música electrónica no necesito cantar y además era muy difícil lidiar con una banda, lo que tiene ser DJ es que puede hacerlo todo solo. Entonces, es una cosa mas íntima y personal.
-¿Te gusta más el público de la música electrónica? Porque es totalmente distinto.
-Sí, yo tengo muchos años de haber ido a escuchar DJs, la primera vez que fui fue en el 2000 y nunca me imaginé dar un paso al frente, estuve tres años produciendo música electrónica sin que ni siquiera se me ocurriera hacerme DJ.
-¿Estabas cómodo en ese lugar detrás de escena?
-¡No! No puedo creer que nunca se me haya ocurrido eso, cuando me llamaron para ofrecerme tocar, lo tuve que hacer, pero siempre me pongo a pensar cómo nunca se me ocurrió hacerlo yo, eso es lo que no puedo creer.
-Aparte ya tenías experiencia estando arriba del escenario y tímido no sos.
-Sí, pero pensaba que no era para mí, que era un ámbito para DJs, desde el 2013 que empecé a producir tardé tres años en dar el paso.
-¿Dónde sería tu sueño tocar?
-Este año toqué en el festival Ultra de Buenos Aires y estuvo bueno, me gustaría seguir tocando ahí, quizá en un escenario más armadito, para que la gente siga pasando un buen momento. La música electrónica es un pasaporte a poder viajar, se puede tocar en cualquier parte del mundo. Un país en el que me encantaría tocar es Alemania.
-Además ahora lograste combinar la música electrónica con el periodismo…
-Sí, en CM, el canal de la música, de Crónica, hago La Cabina, que es un programa de entrevistas con DJs que sale por televisión y Youtube, y este año además voy a hacer un streaming también para Crónica con dos compañeros más.
DD
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