
Los residentes de Los Ángeles y el resto de la costa oeste perderán una hora de sueño este domingo 8 de marzo, cuando entre en vigor el horario de verano a las 2:00 a.m., hora del Pacífico. En casi todo el territorio nacional el cambio se produce exactamente a esa hora local.
¿Qué significa el “daylight saving time”?
El cambio, conocido popularmente como daylight saving time, implica adelantar los relojes de las 2 a.m. a las 3 a.m. El mecanismo traslada efectivamente una hora de luz solar de la mañana hacia la tarde, según explicó el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos con ejemplos de ciudades concretas.

¿Cuándo terminará el “daylight saving time”?
El horario de verano permanecerá en vigor durante 238 días en 2026, según el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés), agencia federal que provee la hora oficial del país.
El retorno al horario estándar ocurrirá el domingo 1 de noviembre a las 2 a.m., primer domingo de noviembre, cuando los relojes se atrasen una hora y se aplique la famosa fórmula de fall back.
Qué significa “Spring forward”: el truco para no olvidar el cambio de hora
La expresión spring forward, que significa “saltar hacia adelante en primavera”, es el recurso que millones de estadounidenses usan cada marzo para recordar que deben adelantar sus relojes una hora. Su contraparte, fall back, indica lo opuesto en noviembre.

El término funciona como juego de palabras: spring significa “primavera” y matiza su sentido cuando se añade el forward para señalar “saltar hacia adelante”. Su contraparte, fall back, opera igual: fall es “otoño” y también “retroceder”.
Por eso, hay que recordar que este domingo a las 2:00 a.m., los relojes avanzarán directamente a las 3:00 a.m., y esa hora sencillamente no se recupera.
¿Cuáles son los relojes que cambian solos y cuáles se deben ajustar manualmente?
Para los usuarios de teléfonos inteligentes, el cambio se realiza de manera automática si el dispositivo está configurado para actualizar la hora en forma automática. Puedes ver que en la configuración aparezca activada la opción “Set automatically”.

Esta misma opción permitirá que cambien tus dispositivos inteligentes como el Smart TV, laptops, tablets, relojes inteligentes. Sin embargo, no aplica para otros electrodomésticos como el microondas, hornos eléctricos, despertadores manuales o relojes analógicos.
Apple, Google y Samsung disponen de páginas de soporte para quienes necesiten realizar el ajuste manualmente.
¿Cuáles son los estados que no participan en el cambio de hora?
Si vives en los estados de Hawái o Arizona, con excepción de la Nación Navajo, ubicada en el noreste de este último estado; no deberás cambiar tu reloj.

Los territorios de Samoa Americana, Guam, las Islas Marianas del Norte, Puerto Rico y las Islas Vírgenes de EE.UU. tampoco ajustan sus relojes.
¿Cuál es la historia detrás del “daylight saving time”?
La fecha del segundo domingo de marzo rige desde 2007, según confirmó el Observatorio Naval de Estados Unidos, la fuente oficial del tiempo para el Departamento de Defensa. Antes de ese año, durante dos décadas, el ajuste se realizaba el primer domingo de abril. La Ley de Tiempo Uniforme de 1966 fijó originalmente el último domingo de abril como fecha de inicio, señala CBS News.
Durante la crisis energética de los años 70, el Congreso intentó instaurar el horario de verano permanente. El experimento comenzó el primer domingo de enero de 1974, pero no duró el año completo: el país volvió al horario estándar en octubre de ese mismo año y retomó el horario de verano en el último domingo de febrero de 1975, de acuerdo con el Servicio de Investigación del Congreso.

El origen de esta práctica en Estados Unidos data de 1918, cuando se adoptó para conservar combustible durante la Primera Guerra Mundial, según el Servicio de Investigación del Congreso. Se aplicó nuevamente durante la Segunda Guerra Mundial bajo el argumento de promover la seguridad nacional, de acuerdo con el Departamento de Defensa.
Sin embargo, su eficacia energética es limitada. En 1974, el Departamento de Transporte determinó que los beneficios en ahorro de energía, seguridad vial y reducción del crimen eran mínimos. Tras el cambio de fecha de inicio en 2007, el Departamento de Energía registró una caída del consumo eléctrico de apenas 0.03%.
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