Buscar la verdad y ponerla al servicio de la sociedad

Cada 7 de junio celebramos el Día del Periodista. Más que una efeméride profesional, es una oportunidad para reflexionar sobre el valor de un oficio que sigue siendo indispensable para la vida democrática. Mariano Moreno entendió tempranamente que una sociedad libre necesita ciudadanos informados. Por eso impulsó la creación de La Gazeta de Buenos Ayres, convencido de que la circulación de ideas era una condición esencial para la construcción de la República. Dos siglos después, la información se multiplica a una velocidad impensada. Las redes sociales han democratizado la palabra, pero también han acelerado la desinformación, los rumores y los juicios instantáneos. En ese escenario, el periodismo profesional conserva una función irremplazable: verificar, contextualizar y explicar. La reputación de una persona, una empresa, una institución o un gobierno puede tardar décadas en construirse y apenas horas en derrumbarse. Una crisis mal gestionada, una declaración desafortunada o una noticia falsa pueden desencadenar consecuencias difíciles de revertir. Alguien dijo alguna vez que “la calumnia es una mentira que ni un gigante puede detener”.

Quizás por eso la responsabilidad de informar con precisión sea hoy más importante que nunca. El periodista no está para condenar ni para absolver. Está para preguntar. Para buscar datos donde otros ofrecen versiones. Para aportar claridad cuando predominan la confusión y el ruido. También es una profesión de riesgo. Según la UNESCO, más de 1.700 periodistas fueron asesinados en el mundo desde 2006. Detrás de cada uno de ellos hubo una historia que alguien intentó ocultar y una verdad que alguien quiso silenciar.

En tiempos donde una publicación puede alterar mercados, carreras políticas o prestigios institucionales, el periodismo sigue ocupando un lugar decisivo. Puede contribuir a construir confianza, ayudar a comprender una crisis o revelar aquello que permanece oculto.

Por eso, más allá de las tecnologías y de los cambios de época, la misión permanece intacta: buscar la verdad y ponerla al servicio de la sociedad. Porque cuando la reputación entra en crisis, la calidad de la información nunca es un detalle menor. La experiencia, la formación profesional y el conocimiento especializado siguen siendo las herramientas más valiosas para proteger la credibilidad y reconstruir la confianza.

Jaime Selser / CONSULTOR EN COMUNICACIÓN. EXPERTO EN CRISIS DE MEDIOS Y PRENSA. LICENCIADO EN CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN (UBA). jaimeselser@gmail.com

El femicidio de Agostina Vega y “las culpas”

Otro femicidio. Es fácil echar culpas al Estado, a la sociedad, a todos, cuando sabemos bien del entorno de la familia. Con Candela igual, con Loan lo mismo, con las 3 chicas de Varela también. Y hay muchos más casos. Luego escuchamos a los familiares echando culpas y culpas. Cuando los culpables son solo ellos, por abandono, por ignorancia, por desidia. Por todo.

Guillermo Gómez / guillepoligomez@gmail.com

La nueva reforma laboral y las cuotas sindicales

La puja entre el Gobierno y los gremios por los topes obligatorios que le cobran a sus afiliados va en contra de la libertad. Esos descuentos sobre los salarios no deberían existir. En todo caso deberían ser voluntarios, pero jamás una carga obligatoria sobre el salario. La cuotas solidarias son una parte del robo sindical. Si los afiliados quisieran pagar por su cuenta esas cuotas para ser representados por los rufianes sindicales serían libres de hacerlo, pero no de manera coercitiva.

Pablo Gay / pabloagay@hotmail.com

De “destrozar la política” y sobrevalorar la economía”

Oí decir al ministro de Economía, algo así como que iba a destrozar a la política. El Presidente también se expresa en contra de la política, sobrevalorando a la economía. Les sugiero a ambos que busquen un buen diccionario y vean el significado de estas palabras. Política: arte de gobernar y dar leyes conducentes a asegurar la marcha del Estado y la tranquilidad y el bienestar de los ciudadanos. Política económica: la que sigue el gobierno de un país, para dictar normas de conducta, en los fenómenos que requieren la intervención del Estado. Economía: administración recta y prudente de los bienes. Economía planeada: sistema estatal, organizado con el objeto de integrar y conseguir una estrecha cooperación entre capital, trabajo, recursos naturales y demás elementos de una economía, a fin de reducir las fluctuaciones violentas, el desgaste y las desigualdades propias de un sistema a base de competencia. Economía política: ciencia que trata de la producción y distribución de la riqueza.

Si lo hacen, tal vez comprendan que la macro debe ser sostenida por los más pudientes, no por los menos afortunados. Es deber de los gobernantes afirmar esa posibilidad.

Adolfo Ortiz / adolfoortiz27@yahoo.com.ar

fuente: CLARIN

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