
En California, hablar de indigencia suele ser hablar de carpas, veredas y una crisis que parece inmóvil. Por eso, cuando aparece un dato que sugiere una baja, la pregunta inevitable no es “¿cuánto?”, sino “¿cómo?”. Y, sobre todo: “¿se sostiene?”.
El anuncio llega con un ingrediente que lo vuelve más picante. El número se convierte en una disputa política y, al mismo tiempo, en una pista sobre qué estrategias pueden funcionar.
Pero hay una advertencia: las cifras suelen venir de recuentos puntuales y reportes locales. En otras palabras, no es magia ni un cambio definitivo, sino una foto tomada con metodología específica. Aun así, una foto puede contar una historia.
A continuación, qué dicen los datos preliminares, por qué el gobierno de Newsom habla de la mayor baja en 15 años y qué programas menciona como motor de este giro.
Según el comunicado del gobierno estatal, California registró en 2025 una caída estimada del 9% en la indigencia sin refugio en las regiones que reportaron datos, lo que el propio estado describe como la mayor disminución en más de 15 años.

La comparación se vuelve más relevante porque se presenta “a contramano” del incremento de la indigencia a nivel nacional, y porque se apoya en datos preliminares derivados de recuentos anuales tipo “point-in-time” reportados al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD), con información de 30 “Continuums of Care”.
El corazón del anuncio es que la baja estaría vinculada a una estrategia que mezcla vivienda, fondos y presión sobre los campamentos. En el texto se afirma que, desde 2019, la administración Newsom puso el tema como prioridad estatal y desplegó programas específicos con metas medibles: crear alternativas de alojamiento, acelerar respuestas locales y, al mismo tiempo, intervenir sobre asentamientos que se consideran peligrosos o insalubres.
Entre las políticas citadas aparece el programa Homekey, presentado como “first-in-the-nation”, al que se atribuye la creación de casi 16.000 viviendas a través de 250 proyectos y un alcance de más de 172.000 californianos.
También se menciona Homekey+ con fondos orientados a personas con desafíos de salud mental o consumo problemático y a veteranos, además de más de 5.000 millones de dólares asignados a HHAP (Homeless Housing, Assistance, and Prevention) para apoyar a jurisdicciones locales, y 1.000 millones en Encampment Resolution Funds para servicios y vivienda vinculados a transiciones desde campamentos.
El comunicado también subraya el componente operativo: la remoción de campamentos en derechos de vía estatales y la limpieza asociada. De hecho, se indica que desde 2021 Caltrans retiró más de 19.000 campamentos y recolectó aproximadamente 354.000 yardas cúbicas de basura y escombros.
Un punto importante es la palabra “preliminar”. En temas de indigencia, los números pueden variar por metodología, por cobertura territorial y por el momento del año en que se realizan los conteos. El propio anuncio se apoya en datos “actualmente disponibles” y en regiones que reportaron cifras de 2025.

Aun con esa cautela, el mensaje es claro: California busca mostrarse como un caso donde la indigencia sin refugio puede bajar si se combina inversión sostenida, programas con capacidad de ejecución y acciones coordinadas con gobiernos locales.
La discusión real, hacia adelante, será si la caída se amplía al resto de regiones, si se sostiene en el tiempo y si se traduce en algo más profundo que una baja estadística: menos personas viviendo a la intemperie y más trayectorias reales de salida.
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