Boca vs. San Pablo: Arruabarrena vuelve a un Morumbí que le trae grandes recuerdos por el pase a semifinales de la Copa Sudamericana

El Vasco Arruabarrena pisará este martes el césped del Morumbí, el templo del fútbol de la ciudad de San Pablo, el estadio donde Boca Juniors fue dos veces campeón de la Copa Libertadores. Y el entrenador regresa al coliseo donde fue campeón y protagonista del equipo que comandaba Carlos Bianchi y que superó al Palmeiras por penales para obtener la Tercera. El Vasco, aguerrido lateral izquierdo surgido en las inferiores del club y con un breve paso por Rosario Central, fue clave en aquella conquista: en el partido de ida, en la Bombonera, marcó los dos goles del empate por 2-2.

Pasó más de un cuarto de siglo y Boca -que añora la Séptima- vive los cuartos de final de la Copa Sudamericana como una final. No caben dudas que es el partido más importante del semestre y tiene una ventaja -mínima, pero fundamental- para soñar con dar el paso a las semifinales. Es que Boca, que fue el dueño del continente en la primera década del Siglo XXI, no gana un torneo internacional desde la Recopa del 2008 cuando Juan Román Riquelme, hoy presidente del club, todavía jugaba.

Recuerdo histórico: el 21 de junio del año 2000, Arruabarrena celebra el título de boca en el Morumbí.

Hay una consecuencia -entonces- en la decisión de Román de volver a apostar por el Vasco. Después de cumplir el último deseo de Miguel Ángel Russo y del experimento que significó Claudio Úbeda, el presidente de Boca le dio el mando del equipo a Arruabarrena, que también va por su revancha.

El Vasco baja del micro que trajo a la delegación de Boca desde el Aeropuerto de Guarulhos hasta el hotel Marriott, en el barrio de Morumbí, cerquita del estadio aunque en esta ciudad los tiempos y las distancias siempre son relativas entre la lluvia que cae de a torrentes y el tránsito infernal repleto de autos de aplicación apurados y motos de delivery que anuncian cada suspiro con la cornetita. El DT de Boca se pone al hombro la funda que contiene el traje que este martes lucirá en el banco de suplentes visitante del Morumbí, desde las 21.30 con el arbitraje del uruguayo Gustavo Tejera.

De rostro serio y paso firme, el Vasco hunde su figura en el lobby del hotel. Cuando fue campeón de la Libertadores en 2000, Arruabarrena se fue de Boca al poco tiempo para iniciar su carrera en el Villarreal de España. Su regreso fue como entrenador en 2014 y se mantuvo en el cargo durante 549 días. Obtuvo dos títulos: la Copa Argentina y la Liga de la temporada 14/15. Sin embargo, en el plano internacional, el Vasco carga como cruces dos duras eliminaciones, ambas ante River: la primera por la Copa Sudamericana 2014 -lo que dio inicio al exitoso ciclo de Marcelo Gallardo en el clásico rival- y la segunda en la Copa Libertadores 2015, aquella fatídica noche del gas pimienta.

El capitán llega tocado, pero quiere estar en el duelo en San Pablo. Foto Marcelo Carroll

Es por eso que el Vasco se juega mucho ante el San Pablo. Va por su revancha. Y de su mano, Boca. Porque el equipo lleva cuatro años sin títulos y 18 sin festejar en el continente.

Sin pasado no hay futuro. Pero el Boca del Vasco Arruabarrena piensa -sobre todo- en su presente con 12 partidos invicto y en carrera en las cuatro competencias que disputa: además del cruce con San Pablo por la Sudamericana, el domingo 27 chocará con Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina, está en zona de playoffs en el Torneo Clausura y a cuatro puntos del líder de la tabla anual, Independiente Rivadavia. Boca va por todo.

No será sencillo. El Morumbí estará colmado -tiene capacidad para 65.000 espectadores- y la visita tendrá 2.000 hinchas. Pero además, el conjunto paulista -dueño de América en la década del 90 de la mano de Telé Santana, hasta que el Vélez de Carlos Bianchi le puso freno- también lleva tiempo sin festejar: el último título internacional fue la Copa Libertadores 2005. Y el Brasileirao no lo gana desde 2008. La hegemonía de Flamengo y Palmeiras en Brasil dejó los títulos del San Pablo en sepia. También es una prueba de fuego para el entrenador, Dorival Júnior, que necesita resultados ya que en la liga está en el puesto 11, el último que otorga un boleto a la Copa Sudamericana. Pero también está solo cinco puntos por encima del Vasco da Gama, el primero en zona de descenso. Además, no contará con Jonathan Calleri -suspendido-, su otra figura, Luciano, llega tocado con una lesión en el muslo derecho y la apuesta es por el chico Gustavo Santana, que apenas jugó dos partidos como titular en la primera del club.

Boca tiene la ventaja que le dio el gol de Miguel Merentiel en la Bombonera. Y también la ilusión que le generan las buenas sensaciones que despierta su juego. Porque ante la lesión de Aranda, Alan Velasco apareció en el momento justo; el arquero Montero parece afianzado. Y en el medio reaparecerá Leandro Paredes, el jugador franquicia que hace la diferencia con su jerarquía. La Libertadores para Boca es una “obsesión”, pero ganar la Sudamericana puede significar un quiebre para un nuevo cambio de época. El Vasco parece ser el elegido por el destino para comandar al equipo en ese camino. Dar un paso en el Morumbí completará la primera parte del recorrido.

fuente: CLARIN

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