
El fútbol, en su esencia más pura, suele ofrecer segundas oportunidades cuando el abismo parece inevitable. Boca Juniors lo vivió en carne propia la noche de este jueves en el Estadio El Teniente de Rancagua. En una presentación que dejó más dudas que certezas desde lo futbolístico, el equipo de Rodolfo Arruabarrena logró un sufrido pase a los octavos de final de la Copa Sudamericana tras vencer 4-3 en la tanda de penales a O’Higgins.
Un trámite cuesta arriba
Desde el inicio, Boca intentó mostrar una postura protagónica, pero la fluidez se diluyó rápidamente. El equipo se mostró inconexo, con un mediocampo que corrió detrás de la pelota y una defensa que nunca transmitió seguridad en un campo de juego resbaladizo. Pese a los intentos aislados de Tomás Aranda, el jugador más claro del equipo, O’Higgins se fue adueñando del desarrollo gracias a su dinamismo.
El golpe llegó a los 27 minutos del segundo tiempo, cuando un mal rechazo de Nicolás Figal permitió que Francisco González definiera abajo ante la salida de Álvaro Montero, igualando la serie global. El 1-0 forzó una definición que Boca solo pudo alcanzar gracias a un envión final en el que estuvo cerca del empate con remates de Leonel Flores y Aranda.
La redención de Montero y el sello de Blanco
La tanda de penales fue un carrusel de emociones que sirvió de escenario para la redención personal. Álvaro Montero, duramente cuestionado tras la reciente derrota ante Riestra, se convirtió en figura al detener un remate clave a Luis Alberto Pavez.
La tensión alcanzó su punto máximo cuando Aranda, tras haber sido el mejor del partido, decidió “picar” su penal, permitiendo que el arquero rival lo atajara. Sin embargo, la puntería de sus compañeros y el error de Thiago Vecino (que envió su disparo por encima del travesaño) mantuvieron a Boca con vida. Finalmente, fue Lautaro Blanco quien, con un remate certero, selló el 4-3 definitivo y el desahogo para todo el mundo xeneize.
¡#BOCA VENCIÓ a #OHIGGINS POR PENALES! | O’Higgins 1-0 (3-4) Boca Juniors | Resumen
Mirando hacia adelante
Aunque la clasificación trae un respiro necesario, el equipo sabe que sigue “en deuda” con su funcionamiento. Boca deberá corregir errores estructurales si desea avanzar en el torneo continental, donde en la próxima instancia lo espera Recoleta, de Paraguay. Por ahora, el Xeneize celebra la supervivencia, sabiendo que en el fútbol, a veces, saber sufrir es el primer paso para volver a ganar.
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